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11 de agosto de 2011

Respira vida...en Urbasa

Hoy, venía con la intención de hablar de Urbasa (una sierra preciosa que tenemos en Navarra). Urbasa iba a ser la excusa perfecta para hacer un post en el que agradecería el cariño, los ánimos y las sonrisas (aunque tristes) que he recibido estos últimos días. Pero sobre todo quería escribir sobre Urbasa, no por lo que es, si no por lo que significó. Significó que alguien, un buen amigo, me sacó de casa el día que más lo necesitaba. Un día en el que me hubiese quedado atrapada entre las sábanas, abrazada a mi almohada y agarrada con fuerza a un trozo de papel. Sigue leyendo...



25 de marzo de 2011

Perros en Berlín

Ya hablé en un post anterior sobre el tema de los perros en Berlín, pero quería esta vez matizar un poco más. Yo, que no soy una gran amante de los perros, no me había fijado mucho en estas cosas hasta que caminando por Berlín con un amigo (que tiene perro, pero en España), remarcaba cada detalle perruno que veía.

"Fíjate, ¡el perro en el metro!"
"¡Uy! Un perro en una tienda de ropa"
"¿Qué es esto que noto en los pies? ¡Un perro en la cafetería!"

Yo, que esto más bien lo veo como una desventaja ( "¡uy! un perro que me olisquea y olisquea mi mesa mientras me tomo tranquilamente un té")  miraba a mi amigo sorprendida. El, sin embargo, parecía encantado.

"Sí... decididamente, me traigo el perro a Berlín".

No es extraño, además, ver este tipo de detalles en los bares, en las tiendas o en los supermercados:

"Bar para perros"

Quizás tenga razón mi amigo Anisakis cuando dice que para ser un buen berlinés sólo necesitas dos cosas: Una buena bici y un buen perro.

13 de marzo de 2011

Niños vs. Perros

" Es sorprendente lo poco detallistas que es la gente aquí con los niños" Ha dicho hoy nuestra au-pair española, claro que con un acento bastante peor y unas palabras más simples. Realmente su frase se parecía más a esto "La gente son malas en Berlín con los ninios, no sonrían, ni hablan con lo ninios".
Sí, definitivamente eso se parece más a lo que ha dicho ella. Die arme. Pero bueno, como hable o deje de hablar el alemán no es de lo que quiero hablar hoy...


Después de esto que ha dicho se ha explicado "mejor". Aquí la gente no mira a los niños, no juguetea con ellos, y en muchos bares o restaurantes está prohibido entrar con ellos. Y tiene razón. 
Y le he contado entonces lo atentos que fueron en España en una cafetería en la que Jonas derramó un chocolate caliente, se quemó y la gente nos atendió realmente simpática ¡hasta le pusieron uno nuevo! Ella sin embargo nos ha contado la primera impresión que tuvo sobre este tema. En el aeropuerto, cuando llegamos, un niño jugaba cerca de la salida de los pasajeros. La puerta automática se abrió y atrapó al niño entre una valla y la puerta. Nadie consoló al niño mientras lloraba, solo le habló el vigilante que le echó la bronca duramente por jugar ahí. Yo vi la escena, ahora me acuerdo, y ni siquiera le di importancia. "El niño tenía que haber tenido más cuidado" pensé.

Entonces, ha acabado diciendo otra gran verdad: los perros aquí tienen más derechos que los niños. Pueden entrar a las tiendas de ropa, a los bares, a los restaurantes, en el metro y si vas con un perro por la calle seguro que alguien se para para acariciarlo o pretende darle algo de comer, algo muy extraño si vas acompañado de un niño.


Ahora que mi tercer hijo viene en camino, me pregunto si no hubiese sido mejor tener 3 perros...