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8 de julio de 2013

Ruta en bici por los alrededores de Yangshuo (II): Big Banyan Tree

Habíamos vuelto a nuestro punto de partida. Volvíamos a estar en el puente que, siguiendo todo recto, nos llevaría a la colina de la luna. Esta vez sí, tomamos el camino correcto y pocos metros más adelante nos encontramos con lo que debía ser algo famoso de la zona. Los autobuses paraban, "soltaban" chinos a montones mientras otros hacían el proceso contrario. Sin saber muy bien de qué se trataba realmente nos acercamos a la zona, candamos nuestras bicis y fuimos a la taquilla. Al parecer, habíamos llegado al "Big Banyan Tree".

¡Sigue leyendo!

17 de noviembre de 2011

Una pausa en el Camino: Eunate

A menudo la historia, aunque sobre todo la gente, habla de lugares mágicos, espirituales. Lugares donde Dios para el creyente, y una carga de energía especial para el ateo, está presente. Lugares que te alejan de lo banal y cotidiano, y te sumergen, al menos por un instante, en otro mundo. Un mundo interior, donde sólo los sentimientos y sensaciones hablan. ¡Sigue leyendo!




18 de junio de 2011

Tardes culturales

Aunque suene poco intelectual, la verdad es que no soy mucho de museos. Normalmente, los encuentro aburridos, sobrecargados y caros. 3 en 1. Por esta razón no son lugares donde vaya a menudo, sino que intento visitar sólo a aquellos que "merecen la pena". Qué subjetivo es eso ¿no?
Pero cuando ves un museo que merece la pena, la merece. Y es por eso que quiero compartir con vosotros un par de museos berlineses que me han gustado mucho (por si ahora o en un futuro tenéis la posibilidad de visitarlos). Que son caros es algo que lamentablemente tengo que confirmar, aunque yo afortunadamente esta semana tengo barra libre de museos gracias a un apaño de mi familia alemana.


El primer museo del que quiero hablaros es el Pergamonmuseum (o museo del Pergamo). Es un museo atípico. Olvidate de las vitrinas con pequeñas piezas históricas y de los carteles interminables. Aquí lo que verás son auténticas obras de arte de la arquitectura griega y babilónica. Gigantes. Pero como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo unas fotos.



El precio del museo es de 12 euros, aunque existe la posibilidad de, pagando 16, visitar también el resto de museos de la isla de los museos (especialmente interesante el Neues Museum donde se encuentra el busto de Nefertiti)


El Jüdische Museum (5 euros) es otro museo que, bajo mi punto de vista, es imperdible. Simplemente por su fachada ya creo que hay que visitarlo. Es uno de los pocos museos en los que aconsejo, sin duda, la audioguía(3 euros). A través de ella se explica la arquitectura del museo y el porqué de la estructura de las diferentes habitaciones.

26 de mayo de 2011

Juguemos al Buscaminas

Que Berlín guarda muchos secretos en su interior no es ningún secreto. Misteriosas estaciones fantasmas y morbosos búnqueres de guerra se anuncian en los mismos folletos que anuncian la típica visita a Berlín. lo por 12 euros puedes llevarte una visión diferente de la ciudad y un recuerdo más con el que completar un poquito tu visita a la ciudad.  Sin embargo, lo que yo todavía no sabía es que Berlín esconde algo más. Esconde bombas.

Hoy a las 10 de la mañana, unos 5000 vecinos de Kreuzberg han sido desalojados de sus casas por la policía a la voz de un megáfono. Una bomba británica proveniente de la segunda guerra mundial de 250 Kg había sido encontrada en May-Ayim-Ufer (qué mal cuerpo al darme cuenta que  yo justamente pasé ayer con la bici por allí).
A las 18:30 de la tarde parecía estar ya todo controlado. Los expertos de la LKA( Landeskriminalamtes) han conseguido desactivar la bomba sin problemas y todo ha vuelto a la normalidad. Los vecinos han sido realojados en sus casas y la línea U1 del metro ha vuelto a funcionar.

Foto del BZ digital

Lo curioso de esto es que parece ser que Berlín está plagado de bombas de este tipo. Se cree que más de 500.000 toneladas de bombas fueron lanzadas sobre Berlín durante la segunda Guerra Mundial, de las cuales un 15% nunca llegó a explotar. Hasta el momento se han encontrado unas 7300 bombas y se estima que todavía quedan en los suelos de Berlín unas tres mil (¡3000!). Los resultados al introducir los datos en internet y la poca sorpresa de la gente al comentarle la noticia da a entender que esto de los desalojos debido a pequeñas bombas de 250 Kg es aquí algo totalmente normal.

Un método bastante utilizado por las constructoras para localizar las bombas es mirar fotos aéreas de los bombardeos de la época y señalar puntos sospechosos. Aunque de todas formas, para construcciones de gran envergadura, se exige un reconocimiento previo del suelo con detectores.





Pero parece ser que no hay que preocuparse demasiado, ya que sólo una de todas estas bombas fracasadas*  ha explotado espontáneamente (1983). Afortunadamente no hubo víctimas ya que era día de fiesta y los niños no estaban en el colegio (sí, la bomba estaba debajo de un colegio...)




Y es que, construir en Berlín debe de ser como jugar al Buscaminas. ¡Cuidado! Aquí hay bomba.


* En los periódicos alemanes denominan a este tipo de bombas Blindgänger = proyectil no estallado, aunque tiene un segundo significado que significa fracasado.

6 de mayo de 2011

El Reichstag; cómo visitarlo

Para mí, sin duda, el edificio más bonito e impresionante de Berlín, donde lo antiguo y lo moderno combinan a la perfección.

Muchas veces vemos utilizado de forma aleatoria las palabras Reichstag y Bundestag, pero ¡cuidado! ya que son cosas diferentes. El Bundestag es el parlamento alemán (la cámara baja), el cual tiene su sede en el Reichstag, que es el edificio. El Reichstag fue el parlamento de la época Imperial y de la República de Weimar, que se reunió en este edificio de 1894 a 1933. Sin embargo, a pesar de la desaparición del Reich (Imperio) el edificio siguió llamándose de esta forma.

Como casi todo en Berlín, el edificio sufrió grandes daños durante la Segunda Guerra Mundial . En 1960 le realizaron las reformas más urgentes, aunque el aspecto actual (con cúpula incluida) lo adquirió durante los años 90 gracias al arquitecto Norman Foster. Aquí os dejo más información sobre el Reichstag, que encuentro realmente interesante (sobre todo su gestion energética).

Pero de lo que os quería hablar especialmente es de la visita a la cúpula o a las salas del Parlamento. Hasta finales del año pasado, el Reichstag podía visitarse gratuitamente y de forma diaria. Para ello era necesario solamente ponerse en una fila (en ocasiones realmente larga) y esperar tu turno. A partir de las amenazas terroristas recibidas por Alemania se decidió restringir el acceso a éste y el Reichstag quedó cerrado para las visitas turísticas.
A mediados de abril se restauraron las visitas para la cúpula, todavía de forma gratuita, pero esta vez sólo bajo cita previa. La pregunta ahora era: ¿Cómo consigo esa cita previa? La respuesta fue, como casi siempre, por internet.
Lo curioso de esto, es que a pesar de que la página está disponible tanto en alemán, como en inglés y francés, la posibilidad de concertar una cita se ofrece únicamente en alemán. Para las otras dos lenguas te proponen la idea de hacer una reserva en el restaurante que se halla en la cúpula (consiguiendo de esta  forma el permiso para verla).¿Casualidad? o ¿falta de tiempo para la traducción? Por si alguien está interesado aquí os dejo el enlace para hacer la reserva de la visita.

28 de abril de 2011

El plátano: el fruto deseado

Cada día aprendo algo nuevo. Y eso me encanta. Sin ir más lejos, el otro día aprendí algo muy curioso sobre los plátanos y su relación con Berlín. ¿Suena raro? Pues sigue leyendo.

Hace un tiempo, escuché como un alemán se burlaba de otro diciéndole algo así como "¿Quieres que te dé un plátano?". Yo, que no entendí la broma ( y que a veces peco de mal pensada), me creé mi propia historia mental e imaginé que se trataba de alguna broma verde que tenían entre ellos y lo dejé pasar.

Pasaron un par de semanas y cuando llevaba a la niña de paseo, ésta (que es una golosa) gritó y señaló algo dibujado en la pared. Y ahí estaba. Un plátano dibujado en la pared. A unos 50 metros, volví  a ver otro. Y con el paso de los días fui viendo más en diferentes partes de la ciudad. Mi "yo curiosa" ya estaba con todos los sentidos en alerta. ¿Qué pasa en Berlín con los plátanos? Pero claro, todavía no había pruebas de que algo pasaba, así que decidí que no podía preguntar a un nativo todavía porque quizás era todo producto de mi (a veces grandísima) imaginación. Pero resultó que no.
La casualidad quiso que me fuese de paseo por la East Side Gallery (sobre la cual quiero hacer un post más adelante) y mirad lo que me encontré:



Mi curiosidad ya tenía una razón. Así que había llegado el momento de preguntar. Y pregunté.

La respuesta fue escueta pero concisa. Durante la división de Berlín mediante el muro, que os recuerdo separaba a la RDA* (República democrática de Alemania, este) de la RFA*(República federal de Alemania, oeste) , los alemanes de la parte este no podían comer plátanos. De ahí que en el dibujo de arriba vemos a los alemanes de la zona oeste, claramente caracterizados por las ropas elegantes, y con el detalle del colgante de la mujer (el símbolo de Mercedes), con un plátano en el tenedor mirando por encima del hombro hacia el otro lado del muro.

Ahora todo tenía más sentido, pero aún así me quedaban muchas dudas. Aunque sobre todo una ¿Por qué no podían comer plátanos?

Le tocó el turno entonces a internet (que todo lo sabe). Los plátanos, así como otras frutas tropicales como el melocotón, no son cultivables en Alemania, por lo que debían ser importados. Esto, hacía que el precio fuese desorbitado, y los alemanes de la zona este no pudiesen comprarlos. Sin embargo, en la zona oeste, el precio de estos era muy bajo (llegando incluso a ser inferior al precio de la manzana).
Resumiendo, lo que en una parte del muro era un alimento básico, en el otro lado era un alimento deseado de auténtico lujo. Segun he leído, era muy comun que cuando un alemán del oeste visitaba a alguno del este llevase alguna caja de plátanos consigo a modo de regalo ( vamos, lo que nos pasa hoy en día a los que estamos fuera de España con el jamón serrano...).
Tal era la obsesión con el plátano que el día de la caída del muro, todos los supermercados cercanos a éste, acabaron con sus existencias de plátanos y las estanterías donde estaban los plátanos quedaron totalmente vacías. Además, la estadística dice que el año siguiente a la caída del muro, se vendió más del doble de plátanos en la zona este que en la oeste.

Para ver la trascendencia de esto (casi es un trauma para los alemanes del este) todavía hay que mirar más allá. Tras la caída del muro en 1989, se publicó en una conocida revista satírica alemana, llamada TITANIC, una polémica portada. En ella se ve a una chica del este de 17 años con un pepino (comida típica en la zona este debido a su bajo precio) pelado a modo de plátano. La revista dice "Zonen- Gaby (17) feliz: Mi primer plátano"






Ahora ya sabéis porqué este chico le decía a su amigo, en tono de burla , si le daba un plátano. Es una forma muy "típica" de "menospreciar" a alguien del este, dándole a entender que no tiene ni para comprarse un plátano.


* RDA= DDR
*RFA= BRD