Y ahí estábamos*, en el parking 2 de la entrada a de Jinshaling, un plano minimalista de esta parte de muralla y su teléfono apuntado. Y comienza a chispear. Y es que nadie nos dijo que era el día de los muertos, y que el día de los muertos, siempre, SIEMPRE, llueve.
Porque para sentirte vivo es necesario cruzar de vez en cuando la línea de confort.
Mostrando entradas con la etiqueta comida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comida. Mostrar todas las entradas
2 de octubre de 2013
26 de agosto de 2013
Guilin-Shanghai: 1525 kilómetros ¡en tren!
Eran las cinco de la tarde y apenas quedaban unos minutos para coger el tren que nos llevaría a Shanghái. Desechamos la idea de volar hasta allí por dos razones: la principal, por dinero, y la segunda porque, al fin y al cabo, sabíamos que aquello sería una aventura. Y así fue.
¿Curiosidad? ¡Sigue leyendo!
¿Curiosidad? ¡Sigue leyendo!
29 de julio de 2013
Día 8: El té (nada) típico de Guilin
¿Un té típico de Guilin? Gracias a nuestro amigo couchsurfer, hicimos lo más típico de Guilin pero que no cuentan las guías.
¡Sigue leyendo!30 de mayo de 2013
10 normas (no escritas) en la mesa china
Una de las cosas que más me impresionaron de China fue, sin duda, su comida. Porque, como ya habréis oído, la comida del restaurante chino de la esquina y la comida china "real" no tienen nada que ver. Claro que, por supuesto, tienen su arroz tres delicias, sus rollitos primavera (que pese a lo que se cree, no es un plato muy común allá) y el pollo con almendras, pero tienen mucho más (y riquísimo).
Pero además de la comida, lo que me sorprendió fue esas reglas, esas normas no escritas, que se viven al sentarse en una mesa en China (y que si nadie te cuenta, nunca sabrías).
¿Quieres saber cuáles son? ¡Sigue leyendo!
Pero además de la comida, lo que me sorprendió fue esas reglas, esas normas no escritas, que se viven al sentarse en una mesa en China (y que si nadie te cuenta, nunca sabrías).
¿Quieres saber cuáles son? ¡Sigue leyendo!
11 de mayo de 2013
¡Esponja para comer, por favor!
En un intento de mezclarnos con los locales y probar la auténtica comida de Hong Kong buscamos un lugar especial donde comer. Siguiendo la Lonely Planet, y sin estar muy seguras de haber llegado al destino correcto, entramos en un restaurante. Si la Lonely Planet había estado allí, no lo parecía.¡Sigue leyendo!
10 de abril de 2013
Día 0: Escala en Doha (y su comida gratis)
Casi sin darnos cuenta, y por extraño que parezca, llegamos al aeropuerto de Doha, en Qatar. Es una aeropuerto pequeño, pero mayor de lo que esperábamos. Muchos conocidos nos habían puesto en preaviso de lo pequeño que era, los pocos servicios que ofrecía, y lo largas que se auguraban las 7 horas de escala que nos esperaban. ¿Fue tan malo?
¡Averígualo!
¡Averígualo!
9 de abril de 2012
Oporto: la ciudad de las cuestas, los mercados y el vino dulce
¡Sigue leyendo!
24 de marzo de 2012
¿Te hace un recompintxo? Los jueves de Pamplona
Los jueves a las siete las vitrinas están al completo, los camareros preparados y los pamploneses listos para salir a la calle. Y es que la propuesta de la Asociación Hostelería Navarra, como los pinchos, es tentadora.
¡Sigue leyendo!
¡Sigue leyendo!
25 de febrero de 2012
De Pamplona, de toda la vida: Garroticos de la Beatriz
Hasta el otro día, siempre había pensado que la calle Estafeta era la calle del encierro, aquella donde los toros, al tomar la curva, caían sin control provocando ese peligro y esas situaciones de tensión que hacen que tu piel se erice. Sin embargo, en estos dos meses que llevo viviendo en Pamplona he descubierto otra Estafeta. La Estafeta de los pinchos, de las cervecitas con los amigos y la Estafeta de la Beatriz. Los pinchos y sus juevinchos será, sin duda, mi próximo post, pero hoy, hoy quiero hablar de la Beatriz.
La historia comienza, como casi todo, por casualidad. ¡Sigue leyendo!
La historia comienza, como casi todo, por casualidad. ¡Sigue leyendo!
28 de octubre de 2011
Una compra carismática: el mercado de Santo Domingo en Pamplona
La gastronomía es, para mí, lo más importante de una cultura, aunque quizás es porque soy un poco golosa (no lo voy a negar...). Comprende qué y cómo come un país, y comprenderás cómo vive.
Pero muchas veces, cuando te encuentras en un país extranjero, hasta esto parece difícil. Cómo saber qué y dónde comprar y, una vez tengamos el producto, cómo cocinarlo son los mayores problemas para el viajero. Los restaurantes son una forma sencilla de acercarte un poquito a la gastronomía, pero quizás no tenemos presupuesto para comer cada día de restaurante y probar cada una de las comidas típicas. ¡Sigue leyendo!
![]() |
| Cardos en el mercado Santo Domingo, Pamplona (Puesto Jose Mari) |
15 de junio de 2011
¿Cenamos fuera?
¡Oh no! Mi economía da tanta pena que, si lo supiesen, los pfaneros me darían sus bolsas repletas de pfand. Cenar fuera de casa parece entonces todo un problema. Berlín es una ciudad con miles de restaurantes y donde, además, cada esquina huele a Kebab, pizza y otras delicias ante un estómago hambriento. Ahí donde tienes una pizzería puedes encontrar un tailandés y a su lado un restaurante japonés.
Pero no nos preocupemos. Si algo bueno que tiene Berlín (otra cosa más) es que los precios de la comida sonrelativamente baratos. Buscando un poco (y huyendo de los sitios totalmente turísticos) es posible cenar por 5 euros incluyendo la bebida. Eso sí, que se abstengan los sibaritas de servilleta de tela y cubierto de plata (o bueno, simplemente de cubierto...)
Los visitantes esporádicos de Berlín siempre te piden comer algo típico. "No sé, algo de aquí, de Berlín" te dicen. Como si fue esa la pregunta más sencilla. Berlín no es una ciudad gastronómica. Lo que en otros lados se conoce como comida típica aquí no existe. Encontrarás los platos típicos de Baviera, de Baden- Wuttemberg, de España y de China, pero si buscas una comida típica de Berlín elaborada seguramente te sientas decepcionado.
A no ser que te encanten las salchichas... y el curry. La currywurst es lo que más se puede asemejar eso que llamamos el plato típico berlinés (¡incluso tiene su propio museo!). La currywurst, como su propio nombre indica (currysalchicha), no es más que eso; una salchicha trozeada y embadurnada en kepchup y curry... No soy una gran enamorada de las currywurst, pero sí sé donde se hacen los mejores o, al menos, eso dicen. El Imbiss Curry 36 (que apenas cuenta con unas pocas mesas en su exterior, y carece de sillas) siempre tiene una fila esperando a ser servida. Se encuentra en Mehringdamm, por supuesto, en el número 36.
Yo, que soy más de kebab, tengo que admitir que si estoy por la zona soy incapaz de rechazar un kebab cocinado en el Mustafas Gemüse Kebap, que se encuentra a pocos metros del currywurst ya mencionado (justo a la salida de la parada UMehringdamm). No conozco a nadie que no hable delicias de esos Kebabs. Y la prueba es que, sea la fecha del año que sea, siempre tiene una (larga) fila de gente esperando. Cuando lo comí por primera vez era diciembre, o enero (una ya se olvida) y, pese a pensar que nada en el mundo podía merecer pasar ese frío, no me arrepiento. Lo que no es tan agradable es comérselo en la calle, de pie y a menos 10 grados (ya que es un puesto callejero) pero el Kebab ¡está riquísimo!
Así que ya sabéis; visita obligada. Eso sí, elegid mejor que yo las fechas y podréis disfrutarlo de verdad.
Pero no nos preocupemos. Si algo bueno que tiene Berlín (otra cosa más) es que los precios de la comida son
Los visitantes esporádicos de Berlín siempre te piden comer algo típico. "No sé, algo de aquí, de Berlín" te dicen. Como si fue esa la pregunta más sencilla. Berlín no es una ciudad gastronómica. Lo que en otros lados se conoce como comida típica aquí no existe. Encontrarás los platos típicos de Baviera, de Baden- Wuttemberg, de España y de China, pero si buscas una comida típica de Berlín elaborada seguramente te sientas decepcionado.
A no ser que te encanten las salchichas... y el curry. La currywurst es lo que más se puede asemejar eso que llamamos el plato típico berlinés (¡incluso tiene su propio museo!). La currywurst, como su propio nombre indica (currysalchicha), no es más que eso; una salchicha trozeada y embadurnada en kepchup y curry... No soy una gran enamorada de las currywurst, pero sí sé donde se hacen los mejores o, al menos, eso dicen. El Imbiss Curry 36 (que apenas cuenta con unas pocas mesas en su exterior, y carece de sillas) siempre tiene una fila esperando a ser servida. Se encuentra en Mehringdamm, por supuesto, en el número 36.Yo, que soy más de kebab, tengo que admitir que si estoy por la zona soy incapaz de rechazar un kebab cocinado en el Mustafas Gemüse Kebap, que se encuentra a pocos metros del currywurst ya mencionado (justo a la salida de la parada UMehringdamm). No conozco a nadie que no hable delicias de esos Kebabs. Y la prueba es que, sea la fecha del año que sea, siempre tiene una (larga) fila de gente esperando. Cuando lo comí por primera vez era diciembre, o enero (una ya se olvida) y, pese a pensar que nada en el mundo podía merecer pasar ese frío, no me arrepiento. Lo que no es tan agradable es comérselo en la calle, de pie y a menos 10 grados (ya que es un puesto callejero) pero el Kebab ¡está riquísimo!
Así que ya sabéis; visita obligada. Eso sí, elegid mejor que yo las fechas y podréis disfrutarlo de verdad.
31 de mayo de 2011
No me toques los pepinos
En Alemania ha saltado de nuevo la alarma alimentaria. Y digo de nuevo porque el tema se repite. Las dioxinas, que en enero llenaban las noticias y preocupaba a los alemanes, han sido sustituidas por las bacterias del pepino. Estas bacterias, llamadas EHEC, son una cepa patogénica de E.coli (una bacteria común en nuestro organismo) que provocan problemas estomacales graves llegando incluso a causar la muerte. En Alemania, donde ya se cuentan 14 muertes, están en alarma. Bares, restaurantes, guarderías y colegios han dejado de servir verduras y frutas. Comprar pepino, tomate o cualquier otra verdura parece una locura.
Nuestro amiga Merkel, que últimamente se está luciendo, afirmó que esos pepinos contaminados procedían de España. El otro día, tras las noticias emitieron un reportaje especial de unos 15 minutos sobre el pepino y consejos para no enfermar. En ese reportaje (de la cadena pública) volvieron a afirmar que los pepinos eran de procedencia española y que, ante todo, no se debía comer pepino español.
Alemania, Suecia y Austria entre otros, víctimas del pánico, ya han retirado de la venta los lotes de pepino español y los tienen bajo sospecha. Los síntomas de EHEC ya se han manifestado en otros países como Suecia y ahora también España, pero curiosamente sólo en personas que han estado en Alemania. Y es entonces cuando yo le digo a la Señora Merkel que no me toque los pepinos. Porque no se puede hacer una acusación de este tamaño hacia un producto de un país (que sin duda conlleva pérdidas de millones de euros) sin tener la seguridad de que eso es así.
Quizás la señorita Merkel tendría que tener más cuidado al lanzar acusaciones de esta índole y pensar si sabe que lo que dice es realmente cierto. Parece ser que el gobierno alemán ya ha pedido disculpas oficiales a España, pero el daño ya está hecho. Todo el mundo recuerda eso de "no comas pepino español" por lo cual países como Rusia han vetado la entrada al país de toda verdura procedente de España.
¿Estamos ante un error del gobierno? ¿Ante manipulación de la opinión pública? ¿o ante una guerra comercial? Yo, todavía, no tengo respuestas. Pero todo este asunto me huele muy mal, y no lo digo precisamente por la caca de vaca a través de la que se transmite la bacteria.
Nuestro amiga Merkel, que últimamente se está luciendo, afirmó que esos pepinos contaminados procedían de España. El otro día, tras las noticias emitieron un reportaje especial de unos 15 minutos sobre el pepino y consejos para no enfermar. En ese reportaje (de la cadena pública) volvieron a afirmar que los pepinos eran de procedencia española y que, ante todo, no se debía comer pepino español.
Alemania, Suecia y Austria entre otros, víctimas del pánico, ya han retirado de la venta los lotes de pepino español y los tienen bajo sospecha. Los síntomas de EHEC ya se han manifestado en otros países como Suecia y ahora también España, pero curiosamente sólo en personas que han estado en Alemania. Y es entonces cuando yo le digo a la Señora Merkel que no me toque los pepinos. Porque no se puede hacer una acusación de este tamaño hacia un producto de un país (que sin duda conlleva pérdidas de millones de euros) sin tener la seguridad de que eso es así.
Quizás la señorita Merkel tendría que tener más cuidado al lanzar acusaciones de esta índole y pensar si sabe que lo que dice es realmente cierto. Parece ser que el gobierno alemán ya ha pedido disculpas oficiales a España, pero el daño ya está hecho. Todo el mundo recuerda eso de "no comas pepino español" por lo cual países como Rusia han vetado la entrada al país de toda verdura procedente de España.
¿Estamos ante un error del gobierno? ¿Ante manipulación de la opinión pública? ¿o ante una guerra comercial? Yo, todavía, no tengo respuestas. Pero todo este asunto me huele muy mal, y no lo digo precisamente por la caca de vaca a través de la que se transmite la bacteria.
28 de abril de 2011
El plátano: el fruto deseado
Cada día aprendo algo nuevo. Y eso me encanta. Sin ir más lejos, el otro día aprendí algo muy curioso sobre los plátanos y su relación con Berlín. ¿Suena raro? Pues sigue leyendo.
Hace un tiempo, escuché como un alemán se burlaba de otro diciéndole algo así como "¿Quieres que te dé un plátano?". Yo, que no entendí la broma ( y que a veces peco de mal pensada), me creé mi propia historia mental e imaginé que se trataba de alguna broma verde que tenían entre ellos y lo dejé pasar.
Pasaron un par de semanas y cuando llevaba a la niña de paseo, ésta (que es una golosa) gritó y señaló algo dibujado en la pared. Y ahí estaba. Un plátano dibujado en la pared. A unos 50 metros, volví a ver otro. Y con el paso de los días fui viendo más en diferentes partes de la ciudad. Mi "yo curiosa" ya estaba con todos los sentidos en alerta. ¿Qué pasa en Berlín con los plátanos? Pero claro, todavía no había pruebas de que algo pasaba, así que decidí que no podía preguntar a un nativo todavía porque quizás era todo producto de mi (a veces grandísima) imaginación. Pero resultó que no.
La casualidad quiso que me fuese de paseo por la East Side Gallery (sobre la cual quiero hacer un post más adelante) y mirad lo que me encontré:
Mi curiosidad ya tenía una razón. Así que había llegado el momento de preguntar. Y pregunté.
La respuesta fue escueta pero concisa. Durante la división de Berlín mediante el muro, que os recuerdo separaba a la RDA* (República democrática de Alemania, este) de la RFA*(República federal de Alemania, oeste) , los alemanes de la parte este no podían comer plátanos. De ahí que en el dibujo de arriba vemos a los alemanes de la zona oeste, claramente caracterizados por las ropas elegantes, y con el detalle del colgante de la mujer (el símbolo de Mercedes), con un plátano en el tenedor mirando por encima del hombro hacia el otro lado del muro.
Ahora todo tenía más sentido, pero aún así me quedaban muchas dudas. Aunque sobre todo una ¿Por qué no podían comer plátanos?
Le tocó el turno entonces a internet (que todo lo sabe). Los plátanos, así como otras frutas tropicales como el melocotón, no son cultivables en Alemania, por lo que debían ser importados. Esto, hacía que el precio fuese desorbitado, y los alemanes de la zona este no pudiesen comprarlos. Sin embargo, en la zona oeste, el precio de estos era muy bajo (llegando incluso a ser inferior al precio de la manzana).
Resumiendo, lo que en una parte del muro era un alimento básico, en el otro lado era un alimento deseado de auténtico lujo. Segun he leído, era muy comun que cuando un alemán del oeste visitaba a alguno del este llevase alguna caja de plátanos consigo a modo de regalo ( vamos, lo que nos pasa hoy en día a los que estamos fuera de España con el jamón serrano...).
Tal era la obsesión con el plátano que el día de la caída del muro, todos los supermercados cercanos a éste, acabaron con sus existencias de plátanos y las estanterías donde estaban los plátanos quedaron totalmente vacías. Además, la estadística dice que el año siguiente a la caída del muro, se vendió más del doble de plátanos en la zona este que en la oeste.
Para ver la trascendencia de esto (casi es un trauma para los alemanes del este) todavía hay que mirar más allá. Tras la caída del muro en 1989, se publicó en una conocida revista satírica alemana, llamada TITANIC, una polémica portada. En ella se ve a una chica del este de 17 años con un pepino (comida típica en la zona este debido a su bajo precio) pelado a modo de plátano. La revista dice "Zonen- Gaby (17) feliz: Mi primer plátano"
Ahora ya sabéis porqué este chico le decía a su amigo, en tono de burla , si le daba un plátano. Es una forma muy "típica" de "menospreciar" a alguien del este, dándole a entender que no tiene ni para comprarse un plátano.
* RDA= DDR
*RFA= BRD
Hace un tiempo, escuché como un alemán se burlaba de otro diciéndole algo así como "¿Quieres que te dé un plátano?". Yo, que no entendí la broma ( y que a veces peco de mal pensada), me creé mi propia historia mental e imaginé que se trataba de alguna broma verde que tenían entre ellos y lo dejé pasar.
Pasaron un par de semanas y cuando llevaba a la niña de paseo, ésta (que es una golosa) gritó y señaló algo dibujado en la pared. Y ahí estaba. Un plátano dibujado en la pared. A unos 50 metros, volví a ver otro. Y con el paso de los días fui viendo más en diferentes partes de la ciudad. Mi "yo curiosa" ya estaba con todos los sentidos en alerta. ¿Qué pasa en Berlín con los plátanos? Pero claro, todavía no había pruebas de que algo pasaba, así que decidí que no podía preguntar a un nativo todavía porque quizás era todo producto de mi (a veces grandísima) imaginación. Pero resultó que no.
La casualidad quiso que me fuese de paseo por la East Side Gallery (sobre la cual quiero hacer un post más adelante) y mirad lo que me encontré:
Mi curiosidad ya tenía una razón. Así que había llegado el momento de preguntar. Y pregunté.
La respuesta fue escueta pero concisa. Durante la división de Berlín mediante el muro, que os recuerdo separaba a la RDA* (República democrática de Alemania, este) de la RFA*(República federal de Alemania, oeste) , los alemanes de la parte este no podían comer plátanos. De ahí que en el dibujo de arriba vemos a los alemanes de la zona oeste, claramente caracterizados por las ropas elegantes, y con el detalle del colgante de la mujer (el símbolo de Mercedes), con un plátano en el tenedor mirando por encima del hombro hacia el otro lado del muro.
Ahora todo tenía más sentido, pero aún así me quedaban muchas dudas. Aunque sobre todo una ¿Por qué no podían comer plátanos?
Le tocó el turno entonces a internet (que todo lo sabe). Los plátanos, así como otras frutas tropicales como el melocotón, no son cultivables en Alemania, por lo que debían ser importados. Esto, hacía que el precio fuese desorbitado, y los alemanes de la zona este no pudiesen comprarlos. Sin embargo, en la zona oeste, el precio de estos era muy bajo (llegando incluso a ser inferior al precio de la manzana).
Resumiendo, lo que en una parte del muro era un alimento básico, en el otro lado era un alimento deseado de auténtico lujo. Segun he leído, era muy comun que cuando un alemán del oeste visitaba a alguno del este llevase alguna caja de plátanos consigo a modo de regalo ( vamos, lo que nos pasa hoy en día a los que estamos fuera de España con el jamón serrano...).
Tal era la obsesión con el plátano que el día de la caída del muro, todos los supermercados cercanos a éste, acabaron con sus existencias de plátanos y las estanterías donde estaban los plátanos quedaron totalmente vacías. Además, la estadística dice que el año siguiente a la caída del muro, se vendió más del doble de plátanos en la zona este que en la oeste.
Para ver la trascendencia de esto (casi es un trauma para los alemanes del este) todavía hay que mirar más allá. Tras la caída del muro en 1989, se publicó en una conocida revista satírica alemana, llamada TITANIC, una polémica portada. En ella se ve a una chica del este de 17 años con un pepino (comida típica en la zona este debido a su bajo precio) pelado a modo de plátano. La revista dice "Zonen- Gaby (17) feliz: Mi primer plátano"
Ahora ya sabéis porqué este chico le decía a su amigo, en tono de burla , si le daba un plátano. Es una forma muy "típica" de "menospreciar" a alguien del este, dándole a entender que no tiene ni para comprarse un plátano.
* RDA= DDR
*RFA= BRD
25 de abril de 2011
5 soles
Qué buen tiempo ha hecho estos días. Qué calor, qué sol, qué bien.
Y es que han venido 5 soles ha visitarme. Normal, que cuando se han ido, haya vuelto a sentir de nuevo ese frío alemán...
Pequeño tesoro proveniente de España :)
Y es que han venido 5 soles ha visitarme. Normal, que cuando se han ido, haya vuelto a sentir de nuevo ese frío alemán...
Pequeño tesoro proveniente de España :)
24 de marzo de 2011
Abendbrot
O en castellano, mi gran sufrimiento.
¿Qué es? La traducción literal es cena de pan, y la realidad es esa, se cena pan. Siempre pan con algo encima: queso, o... queso.
Bueno, también tienes la oportunidad de ponerle lebewurst (que es un paté de hígado que para mi gusto sabe a mortadela) o salami. Mmm ¡qué delicia! (¿ironía? no.....) Cualquiera que haya probado el salchichón/ chorizo/ lo que sea de embutido español, no se decantará por esa opción en un Abendbrot. La verdad es que el embutido no es el punto fuerte de los alemanes...Eso sí, quesos tenemos para elegir.
Por supuesto en España también tenemos ese tipo de cena, aunque tengo que decir que mi familia no se caracteriza por ese tipo sino que predominan la ensalada y las tortillas. Pero sí que tengo muchos amigos catalanes en los que ese tipo de cena es su pan de cada día. Pero bueno, no vayamos a comparar el jamoncito, su pan con tomate, su salchichón... (madre mía, la boca se me hace agua solo de pensarlo...) con esto.
Yo por fin, he dejado un poco de lado ese tipo de cena (ya era hora después de cuatro meses...) y me he vuelto al lado de las ensaladas, que han pillado la indirecta y ya es algo que nunca falla en la nevera...
¿Qué es? La traducción literal es cena de pan, y la realidad es esa, se cena pan. Siempre pan con algo encima: queso, o... queso.
Bueno, también tienes la oportunidad de ponerle lebewurst (que es un paté de hígado que para mi gusto sabe a mortadela) o salami. Mmm ¡qué delicia! (¿ironía? no.....) Cualquiera que haya probado el salchichón/ chorizo/ lo que sea de embutido español, no se decantará por esa opción en un Abendbrot. La verdad es que el embutido no es el punto fuerte de los alemanes...Eso sí, quesos tenemos para elegir.
Por supuesto en España también tenemos ese tipo de cena, aunque tengo que decir que mi familia no se caracteriza por ese tipo sino que predominan la ensalada y las tortillas. Pero sí que tengo muchos amigos catalanes en los que ese tipo de cena es su pan de cada día. Pero bueno, no vayamos a comparar el jamoncito, su pan con tomate, su salchichón... (madre mía, la boca se me hace agua solo de pensarlo...) con esto.
Yo por fin, he dejado un poco de lado ese tipo de cena (ya era hora después de cuatro meses...) y me he vuelto al lado de las ensaladas, que han pillado la indirecta y ya es algo que nunca falla en la nevera...
23 de enero de 2011
Tortilla de patata (visto por un alemán)
"Hoy la chica au-pair va a hacer torrrrtilla de patatasss...mmmm lecker!"
¡Sigue leyendo para saber cómo la españolita me volvió loco haciendo torrrrtilla de patatasssss!
¡Sigue leyendo para saber cómo la españolita me volvió loco haciendo torrrrtilla de patatasssss!
15 de diciembre de 2010
Primer turisteo: Berlín
Los niños están despiertos. No deben de ser más de las 5. Como buena spanierin paso del tema y sigo durmiendo.
Un "poquito" más tarde, las 8:30, decido abrir los ojos ¡No está mal para ser domingo!
Nos tomamos un desayuno, rico en fibra (como diría el anuncio)y nos vamos cual familia alemana a dar una vuelta con las bicis. Y digo cual familia alemana porque los niños tambien vienen, y como son tan pequeños, y no se manejan con la bici, pues van montados en un carrito que el padre une a la bici...(muy alemán). Van bastante apretados pero no se quejan y es que, pensándolo bien, supongo que es mejor que pedalear.
No es realmente la bici de la familia.. pero para hacerse una idea sirve.
En menos de 3 minutos estamos en Oranienburguerstraße. Todo aquel que conozca un poquito Berlín sabrá que es una importante zona de fiesta (aunque tambien deputas, uy, ¡pendón!, de las cuales otro día escribire otra entrada).
El caso es que en 5 minutos habíamos llegado a Unten den Linden (la calle más famosa de Berlín), de donde deducimos que vivo en pleno centro de la ciudad.
Seguimos nuestro recorrido con las bicis por la acera interior de Unten den Linden hasta llegar a la puerta de Bradenburgo, donde a la derecha ya se ve el Reichstag. Todo este camino yo sufriendo...porque la bici es un poquito alta para lo que es mi estatura.
Pedaleamos por la orilla del Spree dejando a nuestra izquierda el Tiergarten, hasta cruzar el Spree por Paulstraße y continuar por la orilla del Spree pero ya en dirección contraria hasta llegar a Haupbahnhof, la estación principal. Allí el papá entró para comprar algo de comida y regresamos a casa.
Kai, el papá multiusos, cocinó lo que aquí se llama Apfelpfanne. En España lo denominaríamos como "tortilla dulce de manzana". La verdad que es algo curioso, sobretodo el comerlo como comida principal, ya que más bien parece un postre.
Tarde de bailes al son de canciones infantiles y cena basada en goffres (Waffels).
A las 7 los niños a la cama... y yo... pues también.
Un "poquito" más tarde, las 8:30, decido abrir los ojos ¡No está mal para ser domingo!
Nos tomamos un desayuno, rico en fibra (como diría el anuncio)y nos vamos cual familia alemana a dar una vuelta con las bicis. Y digo cual familia alemana porque los niños tambien vienen, y como son tan pequeños, y no se manejan con la bici, pues van montados en un carrito que el padre une a la bici...(muy alemán). Van bastante apretados pero no se quejan y es que, pensándolo bien, supongo que es mejor que pedalear.
No es realmente la bici de la familia.. pero para hacerse una idea sirve.
En menos de 3 minutos estamos en Oranienburguerstraße. Todo aquel que conozca un poquito Berlín sabrá que es una importante zona de fiesta (aunque tambien de
El caso es que en 5 minutos habíamos llegado a Unten den Linden (la calle más famosa de Berlín), de donde deducimos que vivo en pleno centro de la ciudad.
Seguimos nuestro recorrido con las bicis por la acera interior de Unten den Linden hasta llegar a la puerta de Bradenburgo, donde a la derecha ya se ve el Reichstag. Todo este camino yo sufriendo...porque la bici es un poquito alta para lo que es mi estatura.
Pedaleamos por la orilla del Spree dejando a nuestra izquierda el Tiergarten, hasta cruzar el Spree por Paulstraße y continuar por la orilla del Spree pero ya en dirección contraria hasta llegar a Haupbahnhof, la estación principal. Allí el papá entró para comprar algo de comida y regresamos a casa.
Kai, el papá multiusos, cocinó lo que aquí se llama Apfelpfanne. En España lo denominaríamos como "tortilla dulce de manzana". La verdad que es algo curioso, sobretodo el comerlo como comida principal, ya que más bien parece un postre.
Tarde de bailes al son de canciones infantiles y cena basada en goffres (Waffels).
A las 7 los niños a la cama... y yo... pues también.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






