Porque para sentirte vivo es necesario cruzar de vez en cuando la línea de confort.
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29 de julio de 2013
8 de julio de 2013
Ruta en bici por los alrededores de Yangshuo (II): Big Banyan Tree
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3 de julio de 2013
La atención al cliente a examen...¡en China!
Si hubo algo que me sorprendió en mis visitas al banco para poder cambiar dinero no fue el sobre-empleo que se percibía, y por contra su baja productividad (¡las esperas eran larguísimas!) sino la posibilidad de evaluar la atención al cliente ofrecida por la trabajadora.
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30 de mayo de 2013
10 normas (no escritas) en la mesa china
Una de las cosas que más me impresionaron de China fue, sin duda, su comida. Porque, como ya habréis oído, la comida del restaurante chino de la esquina y la comida china "real" no tienen nada que ver. Claro que, por supuesto, tienen su arroz tres delicias, sus rollitos primavera (que pese a lo que se cree, no es un plato muy común allá) y el pollo con almendras, pero tienen mucho más (y riquísimo).
Pero además de la comida, lo que me sorprendió fue esas reglas, esas normas no escritas, que se viven al sentarse en una mesa en China (y que si nadie te cuenta, nunca sabrías).
¿Quieres saber cuáles son? ¡Sigue leyendo!
Pero además de la comida, lo que me sorprendió fue esas reglas, esas normas no escritas, que se viven al sentarse en una mesa en China (y que si nadie te cuenta, nunca sabrías).
¿Quieres saber cuáles son? ¡Sigue leyendo!
11 de mayo de 2013
¡Esponja para comer, por favor!
En un intento de mezclarnos con los locales y probar la auténtica comida de Hong Kong buscamos un lugar especial donde comer. Siguiendo la Lonely Planet, y sin estar muy seguras de haber llegado al destino correcto, entramos en un restaurante. Si la Lonely Planet había estado allí, no lo parecía.¡Sigue leyendo!
24 de marzo de 2012
¿Te hace un recompintxo? Los jueves de Pamplona
Los jueves a las siete las vitrinas están al completo, los camareros preparados y los pamploneses listos para salir a la calle. Y es que la propuesta de la Asociación Hostelería Navarra, como los pinchos, es tentadora.
¡Sigue leyendo!
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31 de diciembre de 2011
Para que un año comience, otro tiene que acabar....
En pocas horas,y como cada año, tras una copiosa cena y muchos "como no comamos más deprisa este año no llegamos a las uvas" el silencio se apoderará de la habitación, nos agolparemos frente al televisor, que con ritmo acelerado explicará, una vez más, aquello del carrillón y los cuartos. Y como cada año llegaremos a las uvas, las cuales nos comeremos al son de cada campanada. Menos mi madre que, como cada año, comenzará un poquito antes para poder llegar a todas sin problema.
El tiempo vuela, dicen. Y yo ya no sé si vuela o simplemente desaparece, se escapa.
Pienso en el tiempo, tan subjetivo...que no recuerdas que ha pasado tanto tiempo hasta que haces memoria de todo lo que ha sucedido este año. Porque un año son 12 meses, 52 semanas, 365 días, 8.760 horas o 31.536.000 segundos.
Pero un año es algo más.
Un año son 83 entradas en este blog, 156 comentarios y 8847visitas.
Un año son también 6 países, 5 viajes, y 25 salidas.
Un año son 4 tristes hasta pronto y una cálida vuelta a casa.
Un año es un Te quiero.
También es un sí quiero y una ilusión ante uno más en la familia.
Un año es un adiós.
Un año es el final de una etapa y el inicio de otra.
Un año es un número. El 2011. Un número que esconde muchísimas cosas que no se pueden contar. Sonrisas, lágrimas, abrazos, besos, carcajadas y recuerdos de un año que, quizás sin quererlo, forma ya, poco a poco, parte del pasado.
Y miro a este nuevo año con ilusión y nervios por todo aquello que está por empezar, pero sobre todo con confianza, porque estoy segura de que todo acabará saliendo bien.
Para este año que entra, os deseo a todos un año rico en sonrisas pero pobre en tristezas, y que si tenemos que llorar, que sea de alegría.
¡Feliz 2012!
El tiempo vuela, dicen. Y yo ya no sé si vuela o simplemente desaparece, se escapa.
Pienso en el tiempo, tan subjetivo...que no recuerdas que ha pasado tanto tiempo hasta que haces memoria de todo lo que ha sucedido este año. Porque un año son 12 meses, 52 semanas, 365 días, 8.760 horas o 31.536.000 segundos.
Pero un año es algo más.
Un año son 83 entradas en este blog, 156 comentarios y 8847visitas.
Un año son también 6 países, 5 viajes, y 25 salidas.
Un año son 4 tristes hasta pronto y una cálida vuelta a casa.
Un año es un Te quiero.
También es un sí quiero y una ilusión ante uno más en la familia.
Un año es un adiós.
Un año es el final de una etapa y el inicio de otra.
Un año es un número. El 2011. Un número que esconde muchísimas cosas que no se pueden contar. Sonrisas, lágrimas, abrazos, besos, carcajadas y recuerdos de un año que, quizás sin quererlo, forma ya, poco a poco, parte del pasado.
Y miro a este nuevo año con ilusión y nervios por todo aquello que está por empezar, pero sobre todo con confianza, porque estoy segura de que todo acabará saliendo bien.
Para este año que entra, os deseo a todos un año rico en sonrisas pero pobre en tristezas, y que si tenemos que llorar, que sea de alegría.
¡Feliz 2012!
28 de diciembre de 2011
No seré rica, pero tengo salud
Porque, como cada año, la lotería pasó de largo al llegar a nosotros. Afortunadamente, este año no compré más que un boleto (y a medias), por lo que a pesar de no llevarme ningún millón ni un triste pellizco, tampoco perdí demasiado. Eso sí, la ilusión por la posible posibilidad nos duró...hasta que salió el gordo. Una vez los premios adjudicados y las botellas de champán descorchadas ( por otros, claro está), no me quedó otro remedio que seguir trabajando...pensando en que, al menos, al menos tenía salud.
Dos segundos después de pensarlo, y con una medio sonrisa en la cara... ¡Aaaaachis! Llegó el estornudo.
No seré rica, pero ¿tengo salud?
Dos segundos después de pensarlo, y con una medio sonrisa en la cara... ¡Aaaaachis! Llegó el estornudo.
No seré rica, pero ¿tengo salud?
19 de diciembre de 2011
A los reyes (magos) de Oriente...
Queridos Reyes Magos,
Escribo esta carta tras años sin hacerlo. Admito que una vez cumplidos mis doce años, escuché rumores, dichos y mentiras que consiguieron desilusionarme y pensar que creer en vosotros y vuestra magia era cosa de niños.
Sin embargo hoy, doce años más tarde, me encuentro con el bolígrafo en mano, la libreta sobre el escritorio y la ilusión y los deseos ordenados en mi cabeza. Es verdad, he cambiado. Ya no escribo en hojas de colores vistosos y olores perfumados tirada sobre el suelo del salón mientras observo hipnotizada uno tras otro los apetitosos anuncios de la televisión. Escribo ahora sin necesidad de anuncios ni de catálogos, sino con las ideas claras de quien sabe lo que tiene y lo que quiere.
No seré avariociosa. Nunca lo he sido.
Podría pedir muchas cosas, muchos deseos o muchos millones. Una casa, con jardín, con una autocaravana aparcada a su entrada y con la playa a sus espaldas. Pediría vacaciones, infinitas, con dinero para gastar y una vida sin más preocupaciones que viajar.
Pero no. No seré avariciosa. Porque nunca lo he sido.
Podría pedir muchas cosas. La paz mundial y el fin del hambre en el mundo. Que los derechos humanos se cumplan, indiferentemente del grado de desarrollo del país en el que se haya nacido. Que no se mate por dinero, ni por poder, y que todas las vidas valgan lo mismo.
Pero no seré avariciosa. Nunca lo he sido.
Podría pedir muchas cosas. Que desaparezcan los corruptos, que se aclaren las cuentas. Que no existan los recortes y que la palabra crisis se borre de nuestras bocas. Y de nuestras mentes. Que el dinero no sea importante.
Pero no seré avariciosa. Nunca lo he sido.
Podría pedir muchas cosas. Que el efecto invernadero sólo se dé bajo los plásticos, que se detenga el deshielo y que la tierra no sufra. Que los bosques no ardan ni las especies se extingan.
No, no soy avariciosa. Por eso pediré por mí, y por ellos. Pediré que nuestra salud se mantenga, y que si tenemos que pasar por algo que sea un resfriado.
Pediré por la vida. Que nos retenga y no permita olvidarnos de los que ya nos dejaron.
Pedire por el trabajo. Que el que tenga lo mantenga, y que el que busque lo encuentre. Que sea llevadero y nos fortalezca por dentro, que nos instruya.
Y por último pediré por seguir al lado de las personas que quiero. Que sus sonrisas sigan iluminando mis días y sus abrazos calentando mis noches. Que sus palabras continúen haciéndome mejor persona y su presencia me acompañe siempre. Que aquellos a los que tengo lejos nunca estén más lejos que una llamada de teléfono y que los reencuentros sean tan cálidos como si nunca antes me hubiese marchado.
No soy avariciosa. No. Ni nunca lo he sido. Sólo pido que se conserve lo que una vez vino.
Sencillamente vuestra,
Patricia
Escribo esta carta tras años sin hacerlo. Admito que una vez cumplidos mis doce años, escuché rumores, dichos y mentiras que consiguieron desilusionarme y pensar que creer en vosotros y vuestra magia era cosa de niños.
Sin embargo hoy, doce años más tarde, me encuentro con el bolígrafo en mano, la libreta sobre el escritorio y la ilusión y los deseos ordenados en mi cabeza. Es verdad, he cambiado. Ya no escribo en hojas de colores vistosos y olores perfumados tirada sobre el suelo del salón mientras observo hipnotizada uno tras otro los apetitosos anuncios de la televisión. Escribo ahora sin necesidad de anuncios ni de catálogos, sino con las ideas claras de quien sabe lo que tiene y lo que quiere.
No seré avariociosa. Nunca lo he sido.
Podría pedir muchas cosas, muchos deseos o muchos millones. Una casa, con jardín, con una autocaravana aparcada a su entrada y con la playa a sus espaldas. Pediría vacaciones, infinitas, con dinero para gastar y una vida sin más preocupaciones que viajar.
Pero no. No seré avariciosa. Porque nunca lo he sido.
Podría pedir muchas cosas. La paz mundial y el fin del hambre en el mundo. Que los derechos humanos se cumplan, indiferentemente del grado de desarrollo del país en el que se haya nacido. Que no se mate por dinero, ni por poder, y que todas las vidas valgan lo mismo.
Pero no seré avariciosa. Nunca lo he sido.
Podría pedir muchas cosas. Que desaparezcan los corruptos, que se aclaren las cuentas. Que no existan los recortes y que la palabra crisis se borre de nuestras bocas. Y de nuestras mentes. Que el dinero no sea importante.
Pero no seré avariciosa. Nunca lo he sido.
Podría pedir muchas cosas. Que el efecto invernadero sólo se dé bajo los plásticos, que se detenga el deshielo y que la tierra no sufra. Que los bosques no ardan ni las especies se extingan.
No, no soy avariciosa. Por eso pediré por mí, y por ellos. Pediré que nuestra salud se mantenga, y que si tenemos que pasar por algo que sea un resfriado.
Pediré por la vida. Que nos retenga y no permita olvidarnos de los que ya nos dejaron.
Pedire por el trabajo. Que el que tenga lo mantenga, y que el que busque lo encuentre. Que sea llevadero y nos fortalezca por dentro, que nos instruya.
Y por último pediré por seguir al lado de las personas que quiero. Que sus sonrisas sigan iluminando mis días y sus abrazos calentando mis noches. Que sus palabras continúen haciéndome mejor persona y su presencia me acompañe siempre. Que aquellos a los que tengo lejos nunca estén más lejos que una llamada de teléfono y que los reencuentros sean tan cálidos como si nunca antes me hubiese marchado.
No soy avariciosa. No. Ni nunca lo he sido. Sólo pido que se conserve lo que una vez vino.
Sencillamente vuestra,
Patricia
28 de octubre de 2011
Una compra carismática: el mercado de Santo Domingo en Pamplona
La gastronomía es, para mí, lo más importante de una cultura, aunque quizás es porque soy un poco golosa (no lo voy a negar...). Comprende qué y cómo come un país, y comprenderás cómo vive.
Pero muchas veces, cuando te encuentras en un país extranjero, hasta esto parece difícil. Cómo saber qué y dónde comprar y, una vez tengamos el producto, cómo cocinarlo son los mayores problemas para el viajero. Los restaurantes son una forma sencilla de acercarte un poquito a la gastronomía, pero quizás no tenemos presupuesto para comer cada día de restaurante y probar cada una de las comidas típicas. ¡Sigue leyendo!
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| Cardos en el mercado Santo Domingo, Pamplona (Puesto Jose Mari) |
5 de octubre de 2011
Els pilars caminants de Tarragona
Hoy quería compartir mi experiencia de los pilars caminants con todos vosotros. Porque a pesar de mis 4 años vividos en Tarragona tuvo que ser en una escapada, de apenas dos días, cuando disfruté, por primera vez, del espectáculo. ¡Sigue leyendo!
12 de julio de 2011
Fuenting: deporte de riesgo tipical Navarrish
Como buena navarra fiestera no pude dejar de ir a San Fermín en, para mí, su mejor día: el día de la víspera o el también llamado día del cohete: el 6 de julio.
Los pantalones blancos, la camiseta blanca y el pañuelo rojo, que han esperado pacientes en el armario hasta hoy, vuelven a ser protagonistas. El alcohol, el segundo protagonista, estará presente hasta en la ropa, haciendo que ésta deje de ser blanca justo en el momento en el que sales de casa.
Una vez gritado "viva San Fermín, gora San Fermín" con toda la fuerza e ilusión posible, el cohete suena y el pañuelico pasa de la muñeca a ser atado al cuello, las botellas de champán se descorchan y la anarquía comienza. A partir de ahora ya no hay reglas. Ni quizás las hubo desde que amaneció, me digo mientras veo como un australiano (cosa que deduzco por la forma en la que, como si tuviese un polvorón en la boca, repite "Fuck off" una y otra vez) vomita recién sonado el cohete algo que parece solamente vino.
Con mis gafas de corazones rosas recién adquiridas por dos euros tras una buena (y larga) negociación comenzamos la fiesta. Todavía sobrios, o al menos un poquito más que el resto de la gente que nos rodea y que parece haber empezado la fiesta bastante antes que nosotros, observamos el ambiente: un inglés escala un árbol mientras sus amigos le echan fotos, unas 50 personas bailan bajo un balcón a la espera de un cubo de agua al cantico de " No seas rata que el agua está barata", y las guerras de vino nos sorprenden alrededor nuestra haciéndonos formar parte de ellas. Cada esquina se ha convertido ya en un improvisado meadero ya que las filas de los baños son interminables para aquellos que bebemos cerveza y esperamos hasta el último momento.
Dando tumbos, y un poco al azar, llegamos hasta Navarrería, un barrio del casco antiguo conocido por su famosa fuente. La fuente de Navarrería (que en realidad se llama "Fuente de Santa Cecilia") se ha convertido en la nueva atracción para los guiris, quienes debidamente alcoholizados escalan su resbaladiza superficie y alcanzan la cima. Una vez allá, llaman la atención del público haciendo gestos de valentía, o bien con un rápido topless (en el caso de las chicas), con el fin de que los espectadores se junten y los recojan en sus brazos.
A la vez que nosotros, llega a la plaza abriéndose paso y con ritmo acelerado la DYA. "Un chico, ha subido a la fuente se ha tirado hacia atrás y como ha caído medio de pie nadie ha podido cogerle" me cuentan. Las manos a la cabeza y gestos de preocupación, pero la fiesta sigue. Cinco minutos después de que la DYA se lleve al joven australiano (que "sólo" se rompió una vértebra dorsal) se lanza el siguiente atrevido. Es una tradición y hay que llevarla a cabo.
Las empresas australianas/inglesas/ navarras/... que negocian con este tipo de turismo tienen claro qué y cómo hay que vender los san fermines: Party, beer, kalimotxo, bulls and fuenting!. Y digo empresas navarras porque también estas se han subido al carro de vender los san fermines. Y quiero que quede claro que no estoy en contra de vender la fiesta que por supuesto merece vivirla (con desfase incluído), sino que estoy en contra de vender trandiciones peligrosas que no son propiamente tradiciones sanfermineras.
| Mapa de la empresa Kukuxumusu |
Porque lo que han llamado Fuenting (al pie de este mapa publicitario) no es algo navarro, aunque los hay (australianos) que hasta creen que es una costumbre indígena...(pero ya sabemos que en el mundo hay personas para todo...)
Por supuesto, no se puede evitar que la gente lo haga (ya lo intentaron en 1990 quitando la fuente piedra a piedra, pero sin éxito. La gente, al no encontrar la fuente, acabo tirándose de los balcones más cercanos).
Tengo que admitir que me divierto y encuentro interesante pasar un rato observando al personal y el show, pero creo que desde Navarra no deberíamos promocionarlo.
Al final, y como siempre, cada uno es libre de tomar la decisión (¡que para eso estamos en la anarquía sanferminera!) ¡Y que así sea siempre!
¿Y tú? ¿Te tirarías?
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| Fotos de Txema Jiménez |
7 de julio de 2011
Ser un buen berlinés: Sal a ver Tatort
Una vez me dijeron que para ser una buena berlinesa tenía que hacer 3 cosas: ligar en el metro, comprar algo en un Flohmarkt y ver Tatort en uno de los Kneipe* berlineses.
Antes de irme, y aunque seguramente ésta no fuese ninguna verdad universal, me propuse cumplirlas. Pero ¿Tatort? Antes de nada tenía que saber qué era Tatort. Tras informarme un poquito supe que era una serie alemana muy famosa que lleva emitiéndose más de 40 años, lo que significa que empezó en 1970 y ha sobrevivido a formatos más nuevos y modernos. La serie, basada en la resolución de un crimen, se desarrolla cada vez en una ciudad alemana diferente y cuenta para ello con protagonistas diferentes. El concepto es sencillo pero tiene cautivados a los alemanes, quienes cada domingo a las 20:15 se plantan frente a su televisor y sintonizan el canal 1 (DasErste).
Para mi primer (y seguramente último) capítulo elegí uno especial. Un capítulo basado en la selección alemana femenina de fútbol, que se emitía en homenaje al comienzo del mundial femenino, que tiene a Alemania este año como anfitriona. Especialmente para este capítulo la expectación era máxima ya que en el aparecería el famoso entrenador de la selección alemana masculina Joachim Löw.
A las 19:00 llegamos a un Kneipe recomendado por internet para ver Tatort. Porque sí, incluso hay una sección especial de Tatort en Top10 Berlín (si no conocéis esta página pero vivís en Berlín, os la recomiendo fervientemente). Llegamos pronto, pero como éramos algo novatas en esto, no queríamos pecar de españolas y llegar tarde y quizás no tener sitio. El bar estaba casi vacío, pero conforme la hora se iba acercando el bar fue, poco a poco, llenándose de habituales. La pantalla, ya preparada, emitía el programa previo a Tatort.
A su hora, muy puntual, las luces se apagaron, la puerta se cerró y el volumen se aumentó. La serie ahora ya podía comenzar.
En el capítulo, la mejor jugadora del equipo de la selección alemana femenina había sido asesinada en las duchas y todos los de su alrededor eran posibles culpables: desde sus compañeras de equipo y su entrenadora hasta su propia madre. La serie transcurre desde el punto de vista de los policías que estudian el caso y las diferentes entrevistas con los posibles sospechosos. He de decir que yo no supe adivinar al asesino (culpé a la madre durante gran parte del capítulo), aunque mi comprensión del alemán también puede ser un poco culpable...
La gran actuación del entrenador alemán me dejo sin palabras. Apenas apareció medio minuto en pantalla, durante el cual recibió la noticia del asesinato y reflejó su pena con una cara de preocupación lastimera. No dijo ni una palabra.
¿Mi valoración final? Me parece un plan más que interesante (e instructivo para aquellos que aprendemos alemán). Te permite quedar con los amigos de forma relajada un domingo, sin tener que hacer mayores esfuerzos (para aquellos que tengan resaca), comentar la noche anterior mientras tomas una bebida caliente reconfortante.
Antes de irme, y aunque seguramente ésta no fuese ninguna verdad universal, me propuse cumplirlas. Pero ¿Tatort? Antes de nada tenía que saber qué era Tatort. Tras informarme un poquito supe que era una serie alemana muy famosa que lleva emitiéndose más de 40 años, lo que significa que empezó en 1970 y ha sobrevivido a formatos más nuevos y modernos. La serie, basada en la resolución de un crimen, se desarrolla cada vez en una ciudad alemana diferente y cuenta para ello con protagonistas diferentes. El concepto es sencillo pero tiene cautivados a los alemanes, quienes cada domingo a las 20:15 se plantan frente a su televisor y sintonizan el canal 1 (DasErste).
Para mi primer (y seguramente último) capítulo elegí uno especial. Un capítulo basado en la selección alemana femenina de fútbol, que se emitía en homenaje al comienzo del mundial femenino, que tiene a Alemania este año como anfitriona. Especialmente para este capítulo la expectación era máxima ya que en el aparecería el famoso entrenador de la selección alemana masculina Joachim Löw.
A las 19:00 llegamos a un Kneipe recomendado por internet para ver Tatort. Porque sí, incluso hay una sección especial de Tatort en Top10 Berlín (si no conocéis esta página pero vivís en Berlín, os la recomiendo fervientemente). Llegamos pronto, pero como éramos algo novatas en esto, no queríamos pecar de españolas y llegar tarde y quizás no tener sitio. El bar estaba casi vacío, pero conforme la hora se iba acercando el bar fue, poco a poco, llenándose de habituales. La pantalla, ya preparada, emitía el programa previo a Tatort.
A su hora, muy puntual, las luces se apagaron, la puerta se cerró y el volumen se aumentó. La serie ahora ya podía comenzar.
En el capítulo, la mejor jugadora del equipo de la selección alemana femenina había sido asesinada en las duchas y todos los de su alrededor eran posibles culpables: desde sus compañeras de equipo y su entrenadora hasta su propia madre. La serie transcurre desde el punto de vista de los policías que estudian el caso y las diferentes entrevistas con los posibles sospechosos. He de decir que yo no supe adivinar al asesino (culpé a la madre durante gran parte del capítulo), aunque mi comprensión del alemán también puede ser un poco culpable...
La gran actuación del entrenador alemán me dejo sin palabras. Apenas apareció medio minuto en pantalla, durante el cual recibió la noticia del asesinato y reflejó su pena con una cara de preocupación lastimera. No dijo ni una palabra.
¿Mi valoración final? Me parece un plan más que interesante (e instructivo para aquellos que aprendemos alemán). Te permite quedar con los amigos de forma relajada un domingo, sin tener que hacer mayores esfuerzos (para aquellos que tengan resaca), comentar la noche anterior mientras tomas una bebida caliente reconfortante.
6 de junio de 2011
Litros de testosterona: Männertag
Cada año, 40 días después de Semana Santa, se celebra en Alemania el Männertag. O el día de los hombres. Este día, que siempre cae en fiesta ya que es la fiesta cristiana del Corpus, coincide además con el día del padre (o Vatertag).
El día de los hombres. Os podéis imaginar: Testosterona pura a la que le añadimos cantidades ingentes de alcohol. Antiguamente, la tradición podía tener dos diferentes versiones; Los hombres se juntaban para hacer una excursión (con carrito portador de bebidas incluído) o bien todos juntos iban de casa en casa de los miembros del grupo bebiendo en cada una de estas. Hoy en día la cosa no ha cambiado mucho. Los hombres se reúnen desde recién iniciada la mañana para desayunar y ya empezar con la "tarea". Lo que antes podía ser un carro tirado por caballos ahora se ha convertido simplemente en un carrito de la compra.
"A las 10 y media de la mañana ya me estaba bebiendo mi primera cerveza" me dice un amigo español que tuvo la grata sorpresa de ser invitado al evento. " Y ya fue un no parar". Cada grupo tiene sus tradiciones: algunos, se cargan su barbacoa al hombro y se van a un parque donde dar la nota, jugar a juegos para beber, gritar y "pelearse" entre ellos. Y otros, por el contrario, se dejan llevar paseándose de bar en bar (o de späti en späti) cerveza tras cerveza.
Grupo de machos jugando a un famoso juego alemán para beber.
Yo, por mi parte, me junté con unas amigas y un par de amigos (parece ser que no lo suficiente machos) para hacer un poquito de barbacoa y observar el panorama.
El día de los hombres. Os podéis imaginar: Testosterona pura a la que le añadimos cantidades ingentes de alcohol. Antiguamente, la tradición podía tener dos diferentes versiones; Los hombres se juntaban para hacer una excursión (con carrito portador de bebidas incluído) o bien todos juntos iban de casa en casa de los miembros del grupo bebiendo en cada una de estas. Hoy en día la cosa no ha cambiado mucho. Los hombres se reúnen desde recién iniciada la mañana para desayunar y ya empezar con la "tarea". Lo que antes podía ser un carro tirado por caballos ahora se ha convertido simplemente en un carrito de la compra.
"A las 10 y media de la mañana ya me estaba bebiendo mi primera cerveza" me dice un amigo español que tuvo la grata sorpresa de ser invitado al evento. " Y ya fue un no parar". Cada grupo tiene sus tradiciones: algunos, se cargan su barbacoa al hombro y se van a un parque donde dar la nota, jugar a juegos para beber, gritar y "pelearse" entre ellos. Y otros, por el contrario, se dejan llevar paseándose de bar en bar (o de späti en späti) cerveza tras cerveza.
Grupo de machos jugando a un famoso juego alemán para beber.
Yo, por mi parte, me junté con unas amigas y un par de amigos (parece ser que no lo suficiente machos) para hacer un poquito de barbacoa y observar el panorama.
4 de mayo de 2011
1. Mai (1 de Mayo)
El pasado domingo, 1 de mayo, se celebraba en España el día del trabajador (¡anda que vaya suerte que caiga en domingo!) y el día de la madre (a la que aprovecho para mandar un beso especial, que siempre me apoya en mis locuras y sé que me lee diariamente).
Sin embargo, el 1 de mayo en Alemania es un poco diferente. Para empezar, aquí el uno de mayo nunca puede ser el día de la madre, ya que aquí se celebra el segundo domingo de mayo.
Para los alemanes el uno de mayo significa dos cosas totalmente diferentes, que si bien pueden hacerse las dos, es recomendable elegir sólo una, porque al día siguiente hay que ir a trabajar...
Para no liarnos, describiré como puede ser un 1 de mayo celebrado por todo lo alto (es decir, asistiendo a ambas cosas).
Por la noche del 30 al 1 de mayo tiene lugar la Walpurgisnacht (o noche de brujas). Esta noche, las chicas se juntaban tradicionalmente para bailar frente al fuego al son de la música (de ahí la expresión alemana Tanzen in Mai*) mientras bebían Maibowle. El bowle (o ponche) alemán es una bebida a base de vino blanco y frutas, al que en este caso (para que se llame Maibowle) hay que añadirle Waldmeister (rubilla).
Como es de suponer, y como pasa con estas cosas, esta tradición cada vez va a menos, aunque es posible todavía encontrar muchos grupos de chicas que tienen esta noche como su noche de chicas, en la que los chicos quedan totalmente excluídos del plan.
Después de bailar toda la noche, y dormir un poquito, si todavía se tienen ganas de fiesta puedes desplazarte a determinados puntos de la ciudad (como Kreuzberg, Mauerpark o Friedrichshain) para festejar el uno de mayo, el día del trabajador. Este día los alemanes levantan sus pancartas y preparan sus voces para protestar contra aquello que no les parece justo. Y como los alemanes son así de organizados, eligen un tema para gritarlo todos al unisono desde diferentes manifestaciones y ser más escuchados. Este año le ha tocado el turno al salario mínimo, que no está establecido, y quieren establecerlo en un salario mínimo de 8'5 euros por hora (bruto, claro está). Para animar la situación, y que más gente acuda, se programan muchísimos conciertos por la calle, puestos de comida y algún open air. Toda una fiesta.
Cuando la noche se acerca, y con ello la hora en la que no se puede hacer más ruido en la calle, la policía llega. Los protestantes, más fiesteros que otra cosa (y con unas cuantas cervezas a cuestas), se niegan a moverse. Y comienza la lucha. Las piedras vuelan de un lado a otro y la policía entra en acción. Golpes.
Este año, segun he leído, fue menos que otros años debido a la gran presencia policial (ya desde la mañana). Han conseguido frenarlo un poco, pero sigue siendo una atracción más del uno de mayo. Toda una tradición.
Por mi parte, no pude asistir a ninguna de las dos cosas, ya que, ironías de la vida, el día del trabajador tenía que trabajar.
Os dejo alguna foto que pude tomar de la policía en las calles. Ya el sábado era impresionante, por lo que el domingo la presencia policial tenía que ser total.
¿Habéis votado hoy ya? Recordad que podéis votar una vez al día... GRACIAS
Sin embargo, el 1 de mayo en Alemania es un poco diferente. Para empezar, aquí el uno de mayo nunca puede ser el día de la madre, ya que aquí se celebra el segundo domingo de mayo.
Para los alemanes el uno de mayo significa dos cosas totalmente diferentes, que si bien pueden hacerse las dos, es recomendable elegir sólo una, porque al día siguiente hay que ir a trabajar...
Para no liarnos, describiré como puede ser un 1 de mayo celebrado por todo lo alto (es decir, asistiendo a ambas cosas).
Por la noche del 30 al 1 de mayo tiene lugar la Walpurgisnacht (o noche de brujas). Esta noche, las chicas se juntaban tradicionalmente para bailar frente al fuego al son de la música (de ahí la expresión alemana Tanzen in Mai*) mientras bebían Maibowle. El bowle (o ponche) alemán es una bebida a base de vino blanco y frutas, al que en este caso (para que se llame Maibowle) hay que añadirle Waldmeister (rubilla).
Como es de suponer, y como pasa con estas cosas, esta tradición cada vez va a menos, aunque es posible todavía encontrar muchos grupos de chicas que tienen esta noche como su noche de chicas, en la que los chicos quedan totalmente excluídos del plan.
Después de bailar toda la noche, y dormir un poquito, si todavía se tienen ganas de fiesta puedes desplazarte a determinados puntos de la ciudad (como Kreuzberg, Mauerpark o Friedrichshain) para festejar el uno de mayo, el día del trabajador. Este día los alemanes levantan sus pancartas y preparan sus voces para protestar contra aquello que no les parece justo. Y como los alemanes son así de organizados, eligen un tema para gritarlo todos al unisono desde diferentes manifestaciones y ser más escuchados. Este año le ha tocado el turno al salario mínimo, que no está establecido, y quieren establecerlo en un salario mínimo de 8'5 euros por hora (bruto, claro está). Para animar la situación, y que más gente acuda, se programan muchísimos conciertos por la calle, puestos de comida y algún open air. Toda una fiesta.
Cuando la noche se acerca, y con ello la hora en la que no se puede hacer más ruido en la calle, la policía llega. Los protestantes, más fiesteros que otra cosa (y con unas cuantas cervezas a cuestas), se niegan a moverse. Y comienza la lucha. Las piedras vuelan de un lado a otro y la policía entra en acción. Golpes.
Este año, segun he leído, fue menos que otros años debido a la gran presencia policial (ya desde la mañana). Han conseguido frenarlo un poco, pero sigue siendo una atracción más del uno de mayo. Toda una tradición.
Por mi parte, no pude asistir a ninguna de las dos cosas, ya que, ironías de la vida, el día del trabajador tenía que trabajar.
Os dejo alguna foto que pude tomar de la policía en las calles. Ya el sábado era impresionante, por lo que el domingo la presencia policial tenía que ser total.
¿Habéis votado hoy ya? Recordad que podéis votar una vez al día... GRACIAS
19 de abril de 2011
Los dos patitos han tenido dos hijos
Sí, señores. Una se va haciendo mayor. Poco a poco y sin darse cuenta. Y de golpe, otro añito más.
Ya me había tocado celebrar cumpleaños fuera de casa ( 5 para ser exactos), pero este año ha tocado en Berlín. Cuando me desperté el día de mi cumpleaños, todavía con los ojos hinchados y alegañados vi cómo sobre la mesa del desayuno me esperaba un pastel y una bolsa con regalos (además del desayuno totalmente preparado). Jonas, más emocionado que yo, repetía una y otra vez "Patricia, Heute hast du Geburtstag!"*. Después del desayuno me cantaron el Zum Geburtstag viel Glück, y otra canción también en alemán. Y el Happy Birthday to you. Y el niño quería cantarla también en español que por supuesto no se la sabe, así que tuve que hacerme un solo del Cumpleaños feliz. Pero estaba contenta.
¡Y llegó la hora de los regalos! Había muchos. Una camiseta de Berlín, un llavero de Berlín, un identificador de maletas donde puedes leer "Berlin, Berlin, wir fahren nach Berlin"**, un champú con olor a chocolate (regalo, dicen, elegido por Jonas) y un conejito de Lindt con bombones elegido, al parecer, por Charlotte (menuda glotona está hecha).
Y, por fin, pasamos a comer el pastel que el papá había hecho cuidadosamente para mí.

A la noche, al ser lunes, fui al encuentro del stammtisch. Donde mi tándem me esperaba con una flor naranja muy bonita, y donde me tomé unas cervezas a mi salud con unos cuantos amiguitos. La noche acabó como una buena noche tiene que acabar, con un Kebab en una mano y una buena amiga a mi lado.
Pero las celebraciones no acabaron ahí. El sábado celebré una fiesta en un Spätkauf, lo que viene siendo una tienda donde venden hasta altas horas de la noche. Vamos, todo Glamour. Pero el sitio no está mal. Hay mesas y sillas, te ponen la música que lleves, hay baños y la bebida es barata. Además, el hombrecito siempre te obsequia con algo. En mi caso me regaló una botella de licor de melocotón y una pequeñita de champán, además de un mechero.
¡Y también recibí muchos regalos! Aquí dejo alguna foto.
Un Cd con canciones alemanas y una postal firmada
El pañuelo y un libro (en alemán) con 101 cosas que hacer antes de hacerse mayor y aburrido
Un vale para un cine de Kreuzberg con bebida incluída
Libro "Los alemanes te miran. Viaje a la fuente del sinsentido"
Cuando acabamos con las reservas de comida que había preparado, para seguir celebrándolo nos fuimos a un bar/ discoteca donde lo dimos todo hasta pasadas las 6 de la mañana. A las 7 entraba por la puerta de mi casa, cruzando los dedos para que los niños todavía durmiesen y no viesen semejante estampa. Afortunadamente, tuve suerte.
Desde aquí quiero daros las gracias porque entre todos hicísteis que fuese un día genial: con una felicitación, viniendo a la fiesta, con los regalos, hicísteis del día un día muy especial. De verdad, gracias.
Ante todo recuerda que Nunca serás más joven que hoy, aprovéchalo.
* Hoy es tu cumple
** Berlín, Berlín, vamos a Berlín.
Ya me había tocado celebrar cumpleaños fuera de casa ( 5 para ser exactos), pero este año ha tocado en Berlín. Cuando me desperté el día de mi cumpleaños, todavía con los ojos hinchados y alegañados vi cómo sobre la mesa del desayuno me esperaba un pastel y una bolsa con regalos (además del desayuno totalmente preparado). Jonas, más emocionado que yo, repetía una y otra vez "Patricia, Heute hast du Geburtstag!"*. Después del desayuno me cantaron el Zum Geburtstag viel Glück, y otra canción también en alemán. Y el Happy Birthday to you. Y el niño quería cantarla también en español que por supuesto no se la sabe, así que tuve que hacerme un solo del Cumpleaños feliz. Pero estaba contenta.
¡Y llegó la hora de los regalos! Había muchos. Una camiseta de Berlín, un llavero de Berlín, un identificador de maletas donde puedes leer "Berlin, Berlin, wir fahren nach Berlin"**, un champú con olor a chocolate (regalo, dicen, elegido por Jonas) y un conejito de Lindt con bombones elegido, al parecer, por Charlotte (menuda glotona está hecha).
Y, por fin, pasamos a comer el pastel que el papá había hecho cuidadosamente para mí.
A la noche, al ser lunes, fui al encuentro del stammtisch. Donde mi tándem me esperaba con una flor naranja muy bonita, y donde me tomé unas cervezas a mi salud con unos cuantos amiguitos. La noche acabó como una buena noche tiene que acabar, con un Kebab en una mano y una buena amiga a mi lado.
Pero las celebraciones no acabaron ahí. El sábado celebré una fiesta en un Spätkauf, lo que viene siendo una tienda donde venden hasta altas horas de la noche. Vamos, todo Glamour. Pero el sitio no está mal. Hay mesas y sillas, te ponen la música que lleves, hay baños y la bebida es barata. Además, el hombrecito siempre te obsequia con algo. En mi caso me regaló una botella de licor de melocotón y una pequeñita de champán, además de un mechero.
¡Y también recibí muchos regalos! Aquí dejo alguna foto.
Un Cd con canciones alemanas y una postal firmada
El pañuelo y un libro (en alemán) con 101 cosas que hacer antes de hacerse mayor y aburrido
Un vale para un cine de Kreuzberg con bebida incluída
Libro "Los alemanes te miran. Viaje a la fuente del sinsentido"
Cuando acabamos con las reservas de comida que había preparado, para seguir celebrándolo nos fuimos a un bar/ discoteca donde lo dimos todo hasta pasadas las 6 de la mañana. A las 7 entraba por la puerta de mi casa, cruzando los dedos para que los niños todavía durmiesen y no viesen semejante estampa. Afortunadamente, tuve suerte.
Desde aquí quiero daros las gracias porque entre todos hicísteis que fuese un día genial: con una felicitación, viniendo a la fiesta, con los regalos, hicísteis del día un día muy especial. De verdad, gracias.
Ante todo recuerda que Nunca serás más joven que hoy, aprovéchalo.
* Hoy es tu cumple
** Berlín, Berlín, vamos a Berlín.
9 de abril de 2011
El saludo (alemán)
Hoy quiero hablar de algo poco transcendental, pero muy cotidiano: El saludo. Porque en algo tan común existen realmente grandes diferencias entre países.
Para comenzar, hay que diferenciar entre dos tipos de saludos: el de cuando te presentan a alguien y el saludo de cuando ya conoces a alguien. "Es lo mismo" dirá un español. "Quizás más efusividad en los dos besos o un poquito de más expresión corporal, y si hace tiempo que esas dos personas no se ven las posibilidades de un abrazo crecen". Exacto. Pero en el caso de un saludo alemán la cosa cambia.
Supongo que recordaréis lo ya aprendido sobre el espacio vital alemán, pues, como era de suponer, esto se refleja también en el saludo.
En Alemania, cuando te presentan a alguien, no se lleva lo de los dos besos sino que se estrechan la mano (tanto chico con chico, como chica con chica, como chico con chica). Viéndolo desde el espacio vital, está claro. Al estrechar la mano evitas un contacto mucho más directo y personal como son los besos y el contacto cara-cara. No es extraño ver en una presentación internacional español/alemán ese "baile" de manos y acercamientos de cara que no se ponen de acuerdo. Si el alemán ve que tú acercas la cara tampoco es especialmente reticente(aunque he visto casos en los que sí, sobretodo si es un español y una alemana), pero le bastará con un beso, ya que dos se le hace totalmente inesperado.
Y pasemos ya al caso de dos personas que se conocen. ¿Se saludarán con dos besos? ¿Quizás con uno? Pues tampoco. Se saludan más "cálidamente" que dos desconocidos pero mediante un abrazo. Un abrazo incompleto que se basa en poner hombro derecho contra hombro derecho, y todas sus variantes (directamente proporcionales a la relación que les una) como acariciar la espalda de la otra persona y la duración del abrazo.
Para comenzar, hay que diferenciar entre dos tipos de saludos: el de cuando te presentan a alguien y el saludo de cuando ya conoces a alguien. "Es lo mismo" dirá un español. "Quizás más efusividad en los dos besos o un poquito de más expresión corporal, y si hace tiempo que esas dos personas no se ven las posibilidades de un abrazo crecen". Exacto. Pero en el caso de un saludo alemán la cosa cambia.
Supongo que recordaréis lo ya aprendido sobre el espacio vital alemán, pues, como era de suponer, esto se refleja también en el saludo.
En Alemania, cuando te presentan a alguien, no se lleva lo de los dos besos sino que se estrechan la mano (tanto chico con chico, como chica con chica, como chico con chica). Viéndolo desde el espacio vital, está claro. Al estrechar la mano evitas un contacto mucho más directo y personal como son los besos y el contacto cara-cara. No es extraño ver en una presentación internacional español/alemán ese "baile" de manos y acercamientos de cara que no se ponen de acuerdo. Si el alemán ve que tú acercas la cara tampoco es especialmente reticente(aunque he visto casos en los que sí, sobretodo si es un español y una alemana), pero le bastará con un beso, ya que dos se le hace totalmente inesperado.
Y pasemos ya al caso de dos personas que se conocen. ¿Se saludarán con dos besos? ¿Quizás con uno? Pues tampoco. Se saludan más "cálidamente" que dos desconocidos pero mediante un abrazo. Un abrazo incompleto que se basa en poner hombro derecho contra hombro derecho, y todas sus variantes (directamente proporcionales a la relación que les una) como acariciar la espalda de la otra persona y la duración del abrazo.
19 de marzo de 2011
¡Ups! I did it again...
No es la primera vez que me pasa. Tenía que haber aprendido la lección...Y creí haberla aprendido, pero hoy me ha pasado de nuevo.
¿Que qué me ha pasado? ¡Los calcetines! Losmalditos calcetines otra vez.
Que no lo pienso...Me despierto, y como tengo un ojo medio cerrado y el otro alegañao pues no pienso en los calcetines. ¡Eso en España no era necesario! Porque sí, aquí eso es muy importante...¡a la mínima te hacen descalzarte! ¿Que llegas a casa? Descálzate. ¿Que vas a casa de alguien a visitarla o solo de pasada? Descálzate. ¿Que vas a deporte con los niños o a cantar canciones en inglés? Lo dicho, descálzate.
Que lo veo higiénico, ordenado, limpio...pero es un rollo. Que tengo que invertir más tiempo en pensar qué calcetines me pongo que en la camiseta (total, no va a hacer tanto calor en ningún lado...). Atomataos, impares, desteñidos o incluso un poco desgastados están ya fuera de mi lista. Y de mi cajón. O eso pensaba.
Pero me había olvidado del factor leggins. Esos leggins ya desgastados, pero que tan agusto llevo. La sensación de quitarme las botas y decir "¡Oh, no!¿así estaban de viejos mis leggins?" Pues parece que sí. Y no me ha quedado otra que cantar, y bailar, (hoy en Englischmusik), a pies descalzos, intentando disimular el paso del tiempo en mis leggins mientras deseaba que el real pasase rápido...
¿Que qué me ha pasado? ¡Los calcetines! Los
Que lo veo higiénico, ordenado, limpio...pero es un rollo. Que tengo que invertir más tiempo en pensar qué calcetines me pongo que en la camiseta (total, no va a hacer tanto calor en ningún lado...). Atomataos, impares, desteñidos o incluso un poco desgastados están ya fuera de mi lista. Y de mi cajón. O eso pensaba.
Pero me había olvidado del factor leggins. Esos leggins ya desgastados, pero que tan agusto llevo. La sensación de quitarme las botas y decir "¡Oh, no!¿así estaban de viejos mis leggins?" Pues parece que sí. Y no me ha quedado otra que cantar, y bailar, (hoy en Englischmusik), a pies descalzos, intentando disimular el paso del tiempo en mis leggins mientras deseaba que el real pasase rápido...
17 de marzo de 2011
Mauerpark....en domingo
Hoy quiero hablaros de mi última experiencia dominguera.
Ya que la salida fiestera del viernes me dejó un poco K.O, decidí el sábado irme a dormir prontito, como las niñas buenas, para así aprovechar el (soleado) domingo. Había escuchado toda la semana sobre el buen día que tendríamos el domingo, pero la realidad superó las expectativas. Para ser Berlín, claro está. Rondábamos los 15 grados (igual alguno por debajo) y brillaba el sol. ¡En alguna ocasión hasta me quité el abrigo! (Sobretodo cuando subía alguna cuesta con la bici..., para qué os voy a engañar).
Bicicleteé un poco por Berlín disfrutando del clima y me fui para el Mauerpark*, donde los domingos hay un Flohmarkt muy famoso (vamos, lo que en español viene siendo un mercadillo). En seguida comprobé que no había sido la única que había tenido esa idea ya que estaba llenísimo. Llenísimo de modernos (sobretodo), que se paseaban de un lado para otro o se sentaban con glamour desenfadado en el césped. Pero la entrada "antes muerto que sencillo" ya la escribiré otro día.
Tampoco es del Flohmarkt de lo que quiero hablaros (aunque por supuesto también tendrá su respectiva entrada), sino del (gigante) karaoke que tiene lugar allí los días en los que el tiempo acompaña.
Tengo que decir que ya había escuchado, y leído, mucho sobre este karaoke, pero aún así me sorprendió. Y mucho. En primer lugar, porque no me lo esperaba y aunque el día era idóneo ¡todavía no es verano! y en segundo lugar ¡por su éxito!
Ya que la salida fiestera del viernes me dejó un poco K.O, decidí el sábado irme a dormir prontito, como las niñas buenas, para así aprovechar el (soleado) domingo. Había escuchado toda la semana sobre el buen día que tendríamos el domingo, pero la realidad superó las expectativas. Para ser Berlín, claro está. Rondábamos los 15 grados (igual alguno por debajo) y brillaba el sol. ¡En alguna ocasión hasta me quité el abrigo! (Sobretodo cuando subía alguna cuesta con la bici..., para qué os voy a engañar).
Bicicleteé un poco por Berlín disfrutando del clima y me fui para el Mauerpark*, donde los domingos hay un Flohmarkt muy famoso (vamos, lo que en español viene siendo un mercadillo). En seguida comprobé que no había sido la única que había tenido esa idea ya que estaba llenísimo. Llenísimo de modernos (sobretodo), que se paseaban de un lado para otro o se sentaban con glamour desenfadado en el césped. Pero la entrada "antes muerto que sencillo" ya la escribiré otro día.
Tampoco es del Flohmarkt de lo que quiero hablaros (aunque por supuesto también tendrá su respectiva entrada), sino del (gigante) karaoke que tiene lugar allí los días en los que el tiempo acompaña.
Tengo que decir que ya había escuchado, y leído, mucho sobre este karaoke, pero aún así me sorprendió. Y mucho. En primer lugar, porque no me lo esperaba y aunque el día era idóneo ¡todavía no es verano! y en segundo lugar ¡por su éxito!
Mi primera reacción (y yo creo que comprensible) fue pensar "¡Madre mía! ¿ Y quién se atreve a salir ahí con tanta gente mirando?"
Y la respuesta fue: ¡Pues todo el mundo! La gente salía y salía... Unos cantaban bien y otros, que no contaban con una voz tan buena, hacían espectáculo (estos son, sin duda, los mejores). Alemanes, españoles, italianos, americanos...Todos tienen cabida en el Karaoke de Mauerpark. El público, ávido de diversión, recibe a todos con aplausos y ovaciones, aunque hay que decir que son los habituales con encanto los que reciben la mayor ovación del publico.
¿Y quién organiza todo esto? Es la segunda pregunta.
Pues hay un chico, que se hace llamar Joe Hatchiban , que un buen día fue al Mauerpark con un ordenador lleno de canciones y dos altavoces y empezó lo que hoy ya se ha convertido en una leyenda. A mí, personalmente, me sorprendió su apariencia ya que era mucho más joven de lo que me esperaba. Durante el show, él se va paseando por las gradas con una hucha en la que tu le das una pequeña donación, aunque lo hace de forma simpática y sin miradas reprochatorias si no ayudas a su causa. Aunque la verdad es que, por esas divertidas 4 ó 5 horas que puedes pasarte allí, se merece esa pequeña ayuda.
Entonces ¿quién se apunta al siguiente? Eso sí, para la próxima acompañados de unas pipas y unas cervecitas...
16 de marzo de 2011
Curiosidades del idioma (parte II)
El otro día* me contaron este dicho alemán, que me sorprendió:
"Grade Zahlen bringen kein Glück"
Traduciendo... Las cifras pares no traen suerte, sobretodo en lo referente a flores o cervezas...(siempre volviendo a las cervezas...pero es que ¡es Alemania!)
Así que chicos, ya sabéis, nada de regalar (si lo hacéis) 6 rosas (los más pobres) o 12 rosas (los más espléndidos)... a partir de ahora, ¡ siempre impares!
* traducción a mi idioma: Hace ya un tiempo.
"Grade Zahlen bringen kein Glück"
Traduciendo... Las cifras pares no traen suerte, sobretodo en lo referente a flores o cervezas...(siempre volviendo a las cervezas...pero es que ¡es Alemania!)
Así que chicos, ya sabéis, nada de regalar (si lo hacéis) 6 rosas (los más pobres) o 12 rosas (los más espléndidos)... a partir de ahora, ¡ siempre impares!
* traducción a mi idioma: Hace ya un tiempo.
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