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3 de julio de 2013

La atención al cliente a examen...¡en China!

Si hubo algo que me sorprendió en mis visitas al banco para poder cambiar dinero no fue el sobre-empleo que se percibía, y por contra su baja productividad (¡las esperas eran larguísimas!) sino la posibilidad de evaluar la atención al cliente ofrecida por la trabajadora.

¡Sigue leyendo!

22 de enero de 2012

Voces que hablan de un pasado

Dicen que esto ya pasó una vez. Hace tiempo, mucho tiempo. Hace tanto tiempo que yo aún no era nada, ni nadie. Tiempos en los que todavía se compraban robadas y se hablaba en pesetas.
Hablan de la fría Pamplona pero asociándola, sin embargo, a cálidos recuerdos, de esos de besos, deseos y miradas furtivas entre mujeres y ventas.
Cuentan que apenas algo ha cambiado.
Cuentan, que también entonces se trabajaba duro. Mucho, quizás demasiado. Pero nadie hablaba entonces de jornadas completas ni convenios precarios. Sonríen, y dicen que se trabajaba por apenas tres mil de nuestras antiguas pesetas. Y ahorraban cada peseta para así sumar un duro. Y gastarlo, después, en un cine en el que caerían rendidos. Pero no entre sus brazos, sino entre los de Morfeo, quien cada fin de semana rendía sus cuentas.
Y finaliza recordando, nostálgica, cómo ella también esperaba, ansiosa, la llegada de cada viernes, y con éste, el momento en el que, al fin, pudiesen volverse a reunir. 

Y, susurrándome, me hablo. Preguntándome si quizás, todo esto no sea más que una broma macabra que pretenda hacerme sonreír, con los años, de forma nostálgica mientras recuerde la fría y cálida Pamplona.

Plaza del Castillo, Pamplona

15 de enero de 2012

Enero en Pamplona

Parece ser que el frío se nota más en enero, cuando ya nadie se acuerda de la felicidad y los buenos deseos.  Cuando los nuevos propósitos, de apenas 15 días, se olvidaron de nuevo.

Así pasan los días, del duro enero, en una Pamplona que cada día parece más gris y más húmeda, sobre todo más húmeda. Donde la cuesta de enero parece más cuesta, y donde el frío se cala, hasta en el alma, haciendo que tus pasos recorran, todavía más rápido, los pocos metros que separan el trabajo de la protección de tu casa, esa que está bajo tu manta.

Así pasa enero, prometiéndote que quizás todo será mejor en febrero...

4 de mayo de 2011

1. Mai (1 de Mayo)

El pasado domingo, 1 de mayo, se celebraba en España el día del trabajador (¡anda que vaya suerte que caiga en domingo!) y el día de la madre (a la que aprovecho para mandar un beso especial, que siempre me apoya en mis locuras y sé que me lee diariamente).
Sin embargo, el 1 de mayo en Alemania es un poco diferente. Para empezar, aquí el uno de mayo nunca puede ser el día de la madre, ya que aquí se celebra el segundo domingo de mayo.
Para los alemanes el uno de mayo significa dos cosas totalmente diferentes, que si bien pueden hacerse las dos, es recomendable elegir sólo una, porque al día siguiente hay que ir a trabajar...
Para no liarnos, describiré como puede ser un 1 de mayo celebrado por todo lo alto (es decir, asistiendo a ambas cosas).

Por la noche del 30 al 1 de mayo tiene lugar la Walpurgisnacht (o noche de brujas). Esta noche, las chicas  se juntaban tradicionalmente para bailar frente al fuego al son de la música (de ahí la expresión alemana Tanzen in Mai*) mientras bebían Maibowle. El bowle (o ponche) alemán es una bebida a base de vino blanco y frutas, al que en este caso (para que se llame Maibowle) hay que añadirle Waldmeister (rubilla).
Como es de suponer, y como pasa con estas cosas, esta tradición cada vez va a menos, aunque es posible todavía encontrar muchos grupos de chicas que tienen esta noche como su noche de chicas, en la que los chicos quedan totalmente excluídos del plan.

Después de bailar toda la noche, y dormir un poquito, si todavía se tienen ganas de fiesta puedes desplazarte a determinados puntos de la ciudad (como Kreuzberg, Mauerpark o Friedrichshain) para festejar el uno de mayo, el día del trabajador. Este día los alemanes levantan sus pancartas y preparan sus voces para protestar contra aquello que no les parece justo. Y como los alemanes son así de organizados, eligen un tema para gritarlo todos al unisono desde diferentes manifestaciones y ser más escuchados. Este año le ha tocado el turno al salario mínimo, que no está establecido, y quieren establecerlo en un salario mínimo de 8'5 euros por hora (bruto, claro está). Para animar la situación, y que más gente acuda, se programan muchísimos conciertos por la calle, puestos de comida y algún open air. Toda una fiesta.
Cuando la noche se acerca, y con ello la hora en la que no se puede hacer más ruido en la calle, la policía llega. Los protestantes, más fiesteros que otra cosa (y con unas cuantas cervezas a cuestas), se niegan a moverse. Y comienza la lucha. Las piedras vuelan de un lado a otro y la policía entra en acción. Golpes.
Este año, segun he leído, fue menos que otros años debido a la gran presencia policial (ya desde la mañana). Han conseguido frenarlo un poco, pero sigue siendo una atracción más del uno de mayo. Toda una tradición.

Por mi parte, no pude asistir a ninguna de las dos cosas, ya que, ironías de la vida, el día del trabajador tenía que trabajar.

Os dejo alguna foto que pude tomar de la policía en las calles. Ya el sábado era impresionante, por lo que el domingo la presencia policial tenía que ser total.





¿Habéis votado hoy ya? Recordad que podéis votar una vez al día... GRACIAS

2 de mayo de 2011

Berlín: Ciudad de paso

Porque no puede ser de otra manera.

En Berlín, la ciudad soñada, no es oro todo lo que reluce. Todo el mundo quiere venir a Berlín. Lo tiene todo. Menos trabajo. Perdón, corrijo: Menos trabajo cualificado. Porque trabajo de paso se encuentra. Como au-pair, como camarero en un bar, como artista, cuidando niños o limpiando casas. O en el sector de servicios. Aquí hay turistas hasta cuando el frío te congela las orejas y la nieve te alcanza las rodillas, me decía el otro día una amiga que trabaja como guía turística.

Eso sí, el encontrar trabajo cualificado está más complicado (a no ser que seas informático, que parece ser que entonces llueven las ofertas). Mi familia de acogida me dice que no me desespere, pero que está difícil. Que la gente normalmente acaba yéndose a ciudades como Munich o Hamburgo donde todo es más sencillo. Y más sin experencia, me recalcan.

Pero es normal. Casi todas las empresas del lado occidental que tenían base en Berlín decidieron "no complicarse" y mudarse de la gran ciudad a otra que le pudiese aportar lo mismo pero sin tantos problemas. Por supuesto me estoy refiriendo a todo el lío de la parte este y oeste y el muro que tenían entre ellas. Así que se trasladaron a ciudades como Frankfurt o Munich, que curiosamente son ahora unas de las ciudades más industriales y financieras de Alemania. A Berlín le queda entonces vender su historia, y su estilo (de aquí viene ese dicho alemán sobre Berlín que ya os expliqué un día: Arm aber sexy, pobre pero sexy).

Entonces ¿qué pasa? Que la gente viene aquí a vivir un tiempo mientras aprende alemán y disfruta la ciudad, con la gran ventaja de que es una ciudad barata. Pero después... ¡se marcha! Porque no hay trabajo, porque pagan menos que en otros lados. Y así va esto. Diciendo adiós. Con fiestas de despedida. Y una, cuando lo piensa, se pone un poco triste. Aunque supongo que, pronto, me llegará la hora a mi también...




¿Nos habéis votado hoy ya? (¿de qué va esto?)

http://www.vueltaalmundoshandycruzcampo.es/candidatosVueltaAlMundo/candidatura/400

¡GRACIAS!

10 de abril de 2011

Buscar trabajo: Entrevista telefónica

Pues nada chicos, ya puedo decir que me he desvirgado. Pero creo que ha sido violación. Todo pasó muy rápido, y sin consentimiento. "Por fin" tuve mi primera entrevista telefónica.

El miércoles recibí una llamada de un número alemán (a eso de las 11 de la mañana), y yo descolgué el teléfono pensando que sería de esa guardería española en la que podría dar clases a niños (pobre de mí). Cuando descolgué el teléfono empezó la catástrofe. Ya de principio casi no supe ni decir mi nombre. La costumbre alemana es descolgar el teléfono diciendo tu nombre, de esta forma el que llama ya sabe que ha marcado correctamente el número. Yo, por mi parte, contesté con un pobre "hallo", por lo que la chica al otro lado ya se notaba un poquito incómoda.

Después de aclararnos cada una con quién hablábamos, aunque tengo que decir que a mí no me quedó para nada claro la empresa de la que me llamaban (a pesar de hacerle repetirme el nombre), pasamos al tema serio.

- ¿Cuándo podríamos llevar a cabo una entrevista telefónica?
-¿Qué le parece mañana, a eso de las 11?- Me atreví a decir como aquella que tiene una agenda ocupadísima, aunque lo unico que quería era un poco de tiempo para prepararme un par de frases.
- ¿No le va bien ahora mismo?
Volví a repetirle que el día siguiente a la mañana sería perfecto, pero ella volvió a insistir:
  - A ver señorita, no es que tenga nada mejor que hacer, pero lo que quiero es no quedar como una tonta delante de usted- Tenía que haberle dicho.
Aunque, por supuesto, me limité a contestar: "sí, por supuesto ¿por qué no?"

- Usted ha solicitado esta plaza en nuestra empresa ¿por qué? y ¿qué cree que nos puede ofrecer?

Puuuum! Soltó la bomba. Yo, que no le había entendido ni siquiera de que empresa me hablaba. Y volví a sentir esos sudores fríos al tener que hablar alemán, que desde que llegué a Berlín había dejado atrás.
Y sabiendo que ese trabajo no era para mí, por no estar totalmente cualificada (debido al alemán), intenté venderme, como pude. Expliqué mi situación, y mis cualidades (no os creáis, las resumí en la frase "no hablo perfecto el alemán, pero sé otros idiomas), lo cual pareció bastarle ya que su siguiente pregunta fue:

- ¿Estaría dispuesta a ir a Munich?

Ahora era el momento de aceptar TODAS las opciones que me ofreciesen.

- Por supuesto, claro que a partir de julio. Pero sin problemas.

Y así acabó la entrevista: enviando mi currículum, con mi carta de presentación y todo hacia Munich, ya que allí quizás sí que igual necesitan gente que "supiese otros idiomas".

Quizás, como dice mi hermano, y pensándolo fríamente, a esto no se le puede llamar un resultado tan desastroso.

18 de marzo de 2011

Buscar trabajo en Berlín: Curriculum

La ciudad me encanta, el idioma ya lo empiezo poco a poco a llevar bien y he conocido a suficiente gente (de la buena) como para querer alargar mi estancia en Berlín. Lo tengo claro. Entonces, ¿cuál es el siguiente paso?
Encontrar un trabajo.

Ya lo tienes, me puede contestar alguien. Y sí, lo tengo. Pero por raro que parezca, no quiero quedarme para siempre viviendo en una familia trabajando de au-pair. Así que lo dicho, toca buscar trabajo "de lo tuyo, que para algo te hemos pagado una carrera" dirían mis padres.

¿Y qué es lo primero que hay que hacer para buscar trabajo? Pues, como en España, un currículum.
Bonito, completo y escueto. Sobretodo escueto, remarcan mis amigos alemanes. Práctico, directo, que no se haga pesado y que demuestre que sabes sintetizar la información con la que cuentas. El ideal es una hoja, dicen, aunque hasta dos hojas es aceptable. 
En mi caso, desafortunadamente, lo de sintetizar es bastante sencillo, ya que mi experiencia laboral se reduce a unas prácticas de dos meses y a diversas clases particulares (las cuales según todos los alemanes a los que pregunté era importante que constasen en el currículum).

Es muy valorable, dicen: la experiencia en el extranjero. Aquí mi currículum coge un poco de forma (¡bien!).¿Dices que sabes hablar francés? Demuestra como lo has aprendido en este apartado. Todo las experiencias que te hayan servido para aprender un idioma tienen cabida en este apartado. Para qué mostrarles el título del proficiency de inglés si les comentas que estuviste 4 años viviendo en Nueva York. Esa es su teoría.
¡Ups! Al final, con la experiencia como profesora, las prácticas y la experiencia en el extranjero, reducirlo a menos de dos hojas se me ha hecho totalmente imposible.




Y por último, como detalle y curiosidad: la fotografía. Aquí es MUY importante. En teoría, debe ser de estudio fotográfico, donde te cobran la pequeña suma de 20 euros por cuatro fotos y por pasártela al USB.
Yo, que soy muy mañosa y un poco cutre, la hice casera. Y yo creo que no quedó tan mal.




Dejo una copia de cómo, según lo que yo he escuchado y leído, creo que se debe hacer un currículum alemán. Pero por supuesto, no soy ni una experta, ni la crack número uno de los currículums.