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1 de noviembre de 2013

Por qué elegir Croacia como destino de vacaciones (y por qué no).


Croacia, país de moda, meca de mochileros, donde disfrutar de playas e islas paradisíacas a precio de saldo.

Al menos, así nos la han vendido ¿no?

Pero, ¿Es Croacia un buen destino? ¿Por qué irme de vacaciones allá? ¿Por qué no? ¿Me gustará Croacia? Descubre con este post un poquito más de Croacia, ese país ya de la Unión Europea del que, muchos, desconocen hasta el nombre de su capital. ¡Sigue leyendo!

Dubrovnik, no es la capital de Croacia
Dubrovnik, no es la capital de Croacia

2 de octubre de 2013

La muralla china de Jinshanling a solas

Y ahí estábamos*, en el parking 2 de la entrada a de Jinshaling, un plano minimalista de esta parte de muralla y su teléfono apuntado. Y comienza a chispear. Y es que nadie nos dijo que era el día de los muertos, y que el día de los muertos, siempre, SIEMPRE, llueve. 




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9 de julio de 2013

Ruta en bici por los alrededores de Yangshuo (III): Moon Hill ( y mama Luna)

Una vez visitado el gran árbol Banyan, seguimos nuestro camino hacia la colina de la Luna. Ya llevábamos unos cuantos kilómetros en nuestras piernas, pero el paisaje seguía sorprendiéndonos en cada pedalada. 


A un kilómetro del Big Banyan Tree encontramos la ansiada Colina de la Luna, más conocida allí como Moon Hill. Al llegar allí nos avasallan tres señoras mayores que intentan vendernos algo, aunque todavía desconocemos qué. Aparece entonces Mama Luna.

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11 de mayo de 2013

¡Esponja para comer, por favor!

 En un intento de mezclarnos con los locales y probar la auténtica comida de Hong Kong buscamos un lugar especial donde comer. Siguiendo la Lonely Planet, y sin estar muy seguras de haber llegado al destino correcto, entramos en un restaurante. Si la Lonely Planet había estado allí, no lo parecía.

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7 de julio de 2011

Ser un buen berlinés: Sal a ver Tatort

Una vez me dijeron que para ser una buena berlinesa tenía que hacer 3 cosas: ligar en el metro, comprar algo en un Flohmarkt y ver Tatort en uno de los Kneipe* berlineses.
Antes de irme, y aunque seguramente ésta no fuese ninguna verdad universal, me propuse cumplirlas. Pero ¿Tatort? Antes de nada tenía que saber qué era Tatort. Tras informarme un poquito supe que era una serie alemana muy famosa que lleva emitiéndose más de 40 años, lo que significa que empezó en 1970 y ha sobrevivido a formatos más nuevos y modernos. La serie, basada en la resolución de un crimen, se desarrolla cada vez en una ciudad alemana diferente y cuenta para ello con protagonistas diferentes. El concepto es sencillo pero tiene cautivados a los alemanes, quienes cada domingo a las 20:15 se plantan frente a su televisor y sintonizan el canal 1 (DasErste).

Para mi primer (y seguramente último) capítulo elegí uno especial. Un capítulo basado en la selección alemana femenina de fútbol, que se emitía en homenaje al comienzo del mundial femenino, que tiene a Alemania este año como anfitriona. Especialmente para este capítulo la expectación era máxima ya que en el aparecería el famoso entrenador de la selección alemana masculina Joachim Löw.

A las 19:00 llegamos a un Kneipe recomendado por internet para ver Tatort. Porque sí, incluso hay una sección especial de Tatort en Top10 Berlín (si no conocéis esta página pero vivís en Berlín, os la recomiendo fervientemente). Llegamos pronto, pero como éramos algo novatas en esto, no queríamos pecar de españolas y llegar tarde y quizás no tener sitio. El bar estaba casi vacío, pero conforme la hora se iba acercando el bar fue, poco a poco, llenándose de habituales. La pantalla, ya preparada, emitía el programa previo a Tatort.
A su hora, muy puntual, las luces se apagaron, la puerta se cerró y el volumen se aumentó. La serie ahora ya podía comenzar.



En el capítulo, la mejor jugadora del equipo de la selección alemana femenina había sido asesinada en las duchas y todos los de su alrededor eran posibles culpables: desde sus compañeras de equipo  y su entrenadora hasta su propia madre. La serie transcurre desde el punto de vista de los policías que estudian el caso y las diferentes entrevistas con los posibles sospechosos. He de decir que yo no supe adivinar al asesino (culpé a la madre durante gran parte del capítulo), aunque mi comprensión del alemán también puede ser un poco culpable...

La gran actuación del entrenador alemán me dejo sin palabras. Apenas apareció medio minuto en pantalla, durante el cual recibió la noticia del asesinato y reflejó su pena con una cara de preocupación lastimera. No dijo ni una palabra.

¿Mi valoración final? Me parece un plan más que interesante (e instructivo para aquellos que aprendemos alemán). Te permite quedar con los amigos de forma relajada un domingo, sin tener que hacer mayores esfuerzos (para aquellos que tengan resaca), comentar la noche anterior  mientras tomas una bebida caliente reconfortante.

7 de mayo de 2011

La niña habla ¿español?

¡Y cómo habla!
Todavía no dice muchas cosas, pero ¿cuántas veces has escuchado eso de: no importa cuanto hables si no qué digas?
Pues la niña tiene tres expresiones básicas: también dice "zapato" (sí,sí, ¡en español!), ball, y alguna cosita más. Pero me quedo con estas tres expresiones. A ver que opináis vosotros.

Papada; que, menos mal, no se refiere a que yo tenga papada si no que papá está ahí. (da = ahí)

Bebida; no, no es que la niña tenga sed (entonces dice aua) si no que el bebi (baby) está ahí.

Y por último;

Mamada; No no se refiere a que... bueno, me ahorro las explicaciones. Como supongo que os habéis imaginado, lo que la niña quiere decir es que Mamá está ahí.


Mi sonrisita cada vez que la mamá se acerca es inevitable...

5 de mayo de 2011

La vuelta al cole

La semana pasada empecé de nuevo con mis clases de alemán. Ya he llegado al B2.2, y ¡qué orgullosa lo digo!

Si no me fallan las cuentas éste es el onceavo curso de idiomas que hago en el extranjero, que a su vez es el quinto en Alemania (oye, ¡es que el alemán es muy difícil!).Y puedo decir, sin miedo a equivocarme, que he visto de todo. He tenido profesores buenos y malos, aunque sobre todo buenos. La mayoría de las veces, al tratarse de cursillos no obligatorios, han sabido llegar al alumnado y hacer las clases amenas y divertidas.

En este tipo de cursillos hay gente de lo mas variopinta (y sin duda es lo que más me gusta). Conoces gente de todos los lugares que buscan lo mismo que tú: Aprender un idioma. Claro que con los años, y los cursillos, esa gente va quedándose en un ladito más aparcado de la memoria (¡no hay para tantos!) pero muchas de las anécdotas quedan ahí: como los primeros contactos (a mis 15 años) con gente extranjera en Irlanda (aunque debo admitir que ese año casi todo éramos españoles), el primer baile con un chico que te gusta durante las clases de francés en Rennes, o la lucha con los italianos por los únicos dos ventiladores de la clase  mientras nos achicharrábamos de calor en Malta. Aprender que un sueco llega a las citas con diez minutos de adelanto (eso sí, ¡sólo te esperará cinco minutos una vez pasada la hora!) o escuchar cómo un noruego define España con 4 palabras: Toros, sangría, fiesta y siesta. "Porque los españoles no trabajan 8 horas al día, sólo 4 ¿no?" comentaba durante uno de los cursillos de alemán que llevé a cabo en Stuttgart. También me sorprendí al ver a belgas (ya entrados en años) de la parte flamenca asistiendo a clases de francés en el sur de Bélgica, y aprender sobre el gran problema de comunicación en el que están sumergidos (el belga de la parte flamenca no habla francés, sino flamenco y muy buen inglés, y viceversa, aunque estos últimos no tan buen inglés). Pero sin duda, me quedo con la ANECDOTA. En un cursillo de alemán (el del A1.1) que hice en Berlín hace dos años conocí a un chico, Abdul, que venía de Irak. El pobrecito no sabía nada de inglés, así que las clases en alemán todavía se le hacían más complicadas al no poder enterderse con la profesora. Debido a la imposibilidad de comunicación (todavía no hablábamos alemán) no tuvimos gran relación. Mi sorpresa fue cuando hace unos meses recibí un e-mail preguntándome si conocía a alguna chica española que quisiese casarse con él para toda la vida.

Pero volviendo a este nuevo curso que empiezo. Estoy muy contenta porque hay mucha variedad internacional, y somos sólo dos españoles (casualidad que el otro sea "también" de Pamplona). Para que os hagáis una idea somos: 2 españoles, 2 mejicanos, 2 brasileños, 2 italianos, 3 chinas, 1 japonesa, 1 rusa, 1 polaca, 1 francesa y 1 escocés. Esto de momento, porque falta gente por venir, seguro.
Lo que me haya llamado la atencion así de primeras fue una conversación con la chica japonesa, que por cierto es my simpática y graciosa (algo que normalmente no parece ir unido al tópico japonés). En la conversación hablábamos de Japón y cómo llevaban lo del desastre nuclear."Se agradece que manden dinero, pero Japón es un pais rico, así que seguramente hace más falta en otros lados que allí" me decía.


Ahora dejo de escribir, que ¡tengo cursillo!



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10 de abril de 2011

Buscar trabajo: Entrevista telefónica

Pues nada chicos, ya puedo decir que me he desvirgado. Pero creo que ha sido violación. Todo pasó muy rápido, y sin consentimiento. "Por fin" tuve mi primera entrevista telefónica.

El miércoles recibí una llamada de un número alemán (a eso de las 11 de la mañana), y yo descolgué el teléfono pensando que sería de esa guardería española en la que podría dar clases a niños (pobre de mí). Cuando descolgué el teléfono empezó la catástrofe. Ya de principio casi no supe ni decir mi nombre. La costumbre alemana es descolgar el teléfono diciendo tu nombre, de esta forma el que llama ya sabe que ha marcado correctamente el número. Yo, por mi parte, contesté con un pobre "hallo", por lo que la chica al otro lado ya se notaba un poquito incómoda.

Después de aclararnos cada una con quién hablábamos, aunque tengo que decir que a mí no me quedó para nada claro la empresa de la que me llamaban (a pesar de hacerle repetirme el nombre), pasamos al tema serio.

- ¿Cuándo podríamos llevar a cabo una entrevista telefónica?
-¿Qué le parece mañana, a eso de las 11?- Me atreví a decir como aquella que tiene una agenda ocupadísima, aunque lo unico que quería era un poco de tiempo para prepararme un par de frases.
- ¿No le va bien ahora mismo?
Volví a repetirle que el día siguiente a la mañana sería perfecto, pero ella volvió a insistir:
  - A ver señorita, no es que tenga nada mejor que hacer, pero lo que quiero es no quedar como una tonta delante de usted- Tenía que haberle dicho.
Aunque, por supuesto, me limité a contestar: "sí, por supuesto ¿por qué no?"

- Usted ha solicitado esta plaza en nuestra empresa ¿por qué? y ¿qué cree que nos puede ofrecer?

Puuuum! Soltó la bomba. Yo, que no le había entendido ni siquiera de que empresa me hablaba. Y volví a sentir esos sudores fríos al tener que hablar alemán, que desde que llegué a Berlín había dejado atrás.
Y sabiendo que ese trabajo no era para mí, por no estar totalmente cualificada (debido al alemán), intenté venderme, como pude. Expliqué mi situación, y mis cualidades (no os creáis, las resumí en la frase "no hablo perfecto el alemán, pero sé otros idiomas), lo cual pareció bastarle ya que su siguiente pregunta fue:

- ¿Estaría dispuesta a ir a Munich?

Ahora era el momento de aceptar TODAS las opciones que me ofreciesen.

- Por supuesto, claro que a partir de julio. Pero sin problemas.

Y así acabó la entrevista: enviando mi currículum, con mi carta de presentación y todo hacia Munich, ya que allí quizás sí que igual necesitan gente que "supiese otros idiomas".

Quizás, como dice mi hermano, y pensándolo fríamente, a esto no se le puede llamar un resultado tan desastroso.

5 de abril de 2011

Salvarse de una multa "haciéndose" la española...

¡Y yo que creía que eso era un mito y que estas cosas nunca funcionaban en la realidad!

Pues mira, hoy me ha funcionado. Y nunca lo hubiese dicho antes. Yo, que no estoy acostumbrada al bandalismo, a eso de saltarme las normas... Y que cuando lo hago, cuando me salto un poquito las reglas establecidas.. ¡pues se me nota en la cara! Y para colmo ¡no sé mentir!

Así que podéis imaginar mi cara cuando iba yo hoy con mi bici por la acera (ya que había un tráfico bastante intenso en la carretera, y pasaba de ponerme al nivel de los coches) y he visto unos diez policías, todos en un mismo punto) parando bicicletas. ¿Parando bicicletas? ¿En serio?  Pues sí.

Entonces, uno de esos diez policías (parado en mi camino) ha levantado su brazo hasta la altura de los hombros gesticulando que me bajase de la bici. El policía ha comenzado su charla:
- Señorita, ¿a caso no sabe usted que montar en bici por la acera está terminantemente prohibido? Sólo a los niños les está permitido. Además, venía usted un poco rápido ¿no cree usted?"

Aquí me han dado ganas de darle las gracias por el cumplido, ya que nunca me he considerado rápida con la bici...Aún así, yo he continuado callada y sonriendo (como si él me estuviese deseando que pasase un buen día...).
- Señorita, ¿cómo quiere usted pagar entonces?

¿Pagar? ¿Pagar? En ese momento mi sonrisa se ha congelado pero, como ya sonreía,  el señor policía parece no haberlo notado..

Ya un poco molesto, por la falta de respuesta (o quizás por mi sonrisa permanente), me ha preguntado directamente:

- ¿Me comprende usted señorita? -  ¡Uy! ¡Uy si le entiendo caballero...!

Y aquí ha llegado mi momento, mi escena principal. Poniendo cara de simpática pero de aquella que no se entera de nada:
- Un poquito.- He contestado

El señor policía, que entonces lo ha comprendido todo me ha preguntado:
- ¿De dónde es usted, señorita?
- De España.

El, con toda la paciencia posible (que, en mi opinión, no es algo que les caracterice especialmente), me ha vuelto a explicar más despacio todo eso que yo ya había entendido.

- ¿Comprende usted, señorita?
- Sí, creo.
- ¿Qué cree? ¿Qué le he dicho?
- Que no puedo conducir con la bici por aquí.
- Genau

Y con un gesto, cansado, me ha permitido continuar el paso diciendo "Sólo a los niños les está permitido..."

Mientras tanto, el control policial continuaba poniendo recetitas a aquellos que, como yo, circulaban por la acera...

29 de marzo de 2011

Curiosidades del idioma ( Parte III)

El otro día me pasó algo que (a mí al menos) me pareció curioso.

Iba con la peque en el carrito, era bastante tarde (lo que para una niña de año y medio se traduce a "eran las 6 y media de la tarde") y, como no quería arriesgarme a que comenzase a llorar o a que se enfriase, decidí coger el tranvía. Para subir a éste había un escalón bastante alto que complicaba un poco el manejo del carrito.
Una chica (muy simpática ella) se dirigio a mí y me dijo:

- ¿Necesita ayuda?

A lo que yo, con cara de mujer necesitada, le respondí un:

- Ja, danke.- O lo que es lo mismo " Sí, gracias".

La chica me miró con cara extraña, y se sentó. Yo, también con cara extraña, miré a la chica y haciendo peripecias conseguí subir el carrito al tranvía.

Al llegar a casa, la mamá me preguntó cómo había ido todo con la niña y yo, todavía extrañada, le conté la historia. Ella me sonrió como quien sonríe a un niño que ha dicho algo inocente y supongo que pensó para sus adentros "pobre pipiolilla que no se entera de nada".

Entonces me dio una clase magistral.

Al responder " Gracias" le estas diciendo que valoras su proposición pero que rechazas la oferta. Sin embargo, la respuesta correcta para aceptar la ayuda sería "Ja, bitte", o lo que es lo mismo "Sí, por favor".

Una vez la lección aprendida, y sintiéndome satisfecha, me fui a dormir.


Hoy me he levantado para rellenar mi vaso de agua. Muy educadamente, me he ofrecido para llenar también los suyos:

- Voy a por más agua ¿queréis vosotros también?

A lo que la mamá me ha respondido:

- Danke.- O lo que es lo mismo "gracias".

Mi reflejo ha sido más rápido que mi mente y mi brazo ya se estaba estirando para coger su vaso, cuando mi cerebro ha recordado. ¡" gracias" quiere decir "no, gracias"!
Cual gacela, he recogido de nuevo mi brazo y he mirado para otro lado (sólo me ha faltado silbar para intentar disimular mi malentendido), pero la mamá, que es muy avispada, me ha mirado y me ha sonreído con complicidad. Esa complicidad que dice "muy bien mi querida aprendiz".

16 de marzo de 2011

Curiosidades del idioma (parte II)

El otro día* me contaron este dicho alemán, que me sorprendió:


"Grade Zahlen bringen kein Glück"

Traduciendo... Las cifras pares no traen suerte, sobretodo en lo referente a flores o cervezas...(siempre volviendo a las cervezas...pero es que ¡es Alemania!)

Así que chicos, ya sabéis, nada de regalar (si lo hacéis)  6 rosas (los más pobres) o 12 rosas (los más espléndidos)... a partir de ahora, ¡ siempre impares!


* traducción a mi idioma: Hace ya un tiempo.

5 de marzo de 2011

Curiosidades del idioma (I)

Siempre me han fascinado los idiomas...Cómo algo que en un país tiene un nombre en otro país recibe otro que nada tiene que ver, y quizás a veces tiene más sentido que en nuestro propio país. ¿No me entiendes? Yo te explico:

Cuando aprendes un idioma todo son palabras nuevas, difíciles de recordar, de pronunciar y de memorizar. Y te planteas el porqué de todo. ¿Por qué llamamos cuchara a la cuchara? ¿Y ambulancia a la ambulancia? Quieres saber más del idioma que aprendes que del tuyo propio. Porque ¿acaso sabes de dónde viene la palabra ambulancia? Yo te lo digo. Del latín, de ambulare (caminar), porque movían a los heridos de guerra de un lado para otro en camillas en los primeros servicios médicos. Pero ¿a quién le importa? Pues cuando aprendes un idioma, ¡a ti! Y le preguntas a un alemán, que te mira como si estuvieses loca. "Keine Ahnung" (ni idea) Te responde, y te mira raro.

Y, entonces piensas que en tu idioma es todo muchiiiiísimo más sencillo. Y no es así. Al menos no siempre. Y a veces me fascina el alemán. Y aquí rompo una lanza a favor del alemán; porque detrás de su apariencia (y no sólo apariencia) complicada, muchas veces tiene un orden, un sentido, una estructura muy marcada. ¿Ambulancia? Krankenwagen : Coche de enfermos. ¿Hospital? Krankenhaus: Casa de enfermos. ¿Toalla? Badenhandtuch: paño de  mano de baño... Y así con muchísimos.

Lástima que no siempre sea así de sencillo y de lógico...

18 de febrero de 2011

Aprender alemán gratis (y de forma diferente) en Berlín: ¡con un Tandem!

Aprender un idioma no es fácil. Y menos el alemán. Suena a tópico y además no me canso de repetirlo, pero es que es verdad. Cuando piensas que ya lo controlas un poquito y que puedes defenderte ante cualquier situación, alguien te dice una frase y te descoloca. "¿Y es este idioma el que llevo yo aprendiendo más de un año? ¡Pues no se nota!" Piensas en un ataque de negativismo.

Entonces, lo que te queda clarísimo es que el alemán no se aprende poco a poco o "sin querer", como puede ser el caso del francés, del italiano, del catalán o del portugués. No. Para el alemán hay que meter horas, invertir tu tiempo, porque no deja de ser una inversion (y parece ser una inversion rentable viendo los últimos anuncios de Angela Merkel). Y empiezas a  ir a una academia o hochvolkschule(de lo que hablaré otro día), a ver la tele, a escuchar la radio... Pero te das cuenta de que lo que necesitas sobretodo es hablar. Hablar. "¿Hablar? ¡¿Pero quién me quiere escuchar!? ¡ Con la poca fluidez que tengo!" Es lo primero que piensas cuando te encuentras en una ciudad extraña en la que no conoces a nadie y ves que cada uno va totalmente a lo suyo. Pues hay gente que quiere, porque esta igual que tú, pero en el caso contrario. Vamos, que quieren aprender español.

Si por algo me siento especialmente contenta y feliz desde mi llegada aquí es de haber encontrado el grupo intercambiando (www.intercambiando.de). ¿De qué trata? Es un grupo de gente hispano y germanohablante que se reúne cada lunes en un bar aleatorio a beber cerveza o en su defecto una bebida no alcohólica (¡blandos!) y para practicar los respectivos idiomas. Este concepto queda resumido en alemán con la palabra Stammtisch. La verdad que es un grupo muy heterogéneo que va desde los 19 años hasta los 50 más o menos, aunque la mayoría de gente se encuentra entre los 25 y 35 años. Como podéis ver, soy de las más jóvenes, aunque no es para nada un problema.

¿Cómo funciona? A través de internet te informas de dónde será el proximo encuentro y de la hora (aunque normalmente la cosa empieza a eso de las 20:30) y sólo te queda plantarte ahí a la hora y en el lugar indicado. El grupo se distingue porque en una de las mesas se sitúa una banderita española, aunque no hay que ser un lince para diferenciarlos del resto de la gente del bar ya que se caracterizan por lo siguiente:
  • Son muchos (entre 20 y 30)
  • Hablan despacio, gesticulando y generalmente en dos idiomas a la vez.
  • Es fácil escuchar a muchos de ellos hablar español 
Como veis, no hay mayor problema. El único consejo que creo que hay que remarcar es que hay que ser un poco abierto. La gente ya ha ido más de una vez allí y ya se conocen un poquito (lo digo por experiencia propia), por lo que normalmente no serán ellos los que se presenten a ti y te den conversación, sino que lo tendrás que hacer tú mismo.

Y con los días, y las cervezas, esos tandem que sólo eran eso, tandems, van convirtiéndose en personitas a las que les coges mucho cariño y convirtiéndose en AMIGOS.


Lunes de tandem alemán-español en Berlín
Estampa típica de un lunes (a veces con mucha más gente que esta de pie...).