Mostrando entradas con la etiqueta compras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta compras. Mostrar todas las entradas

28 de octubre de 2011

Una compra carismática: el mercado de Santo Domingo en Pamplona

La gastronomía es, para mí, lo más importante de una cultura, aunque quizás es porque soy un poco golosa (no lo voy a negar...). Comprende qué y cómo come un país, y comprenderás cómo vive.
Pero muchas veces, cuando te encuentras en un país extranjero, hasta esto parece difícil. Cómo saber qué y dónde comprar y, una vez tengamos el producto, cómo cocinarlo son los mayores problemas para el viajero. Los restaurantes son una forma sencilla de acercarte un poquito a la gastronomía, pero quizás no tenemos presupuesto para comer cada día de restaurante y probar cada una de las comidas típicas. ¡Sigue leyendo!


Cardos en el mercado Santo Domingo, Pamplona (Puesto Jose Mari)










14 de abril de 2011

Aquí España

Hoy es el cumpleaños de mi papá alemán. ¡Qué dilema! ¿Qué le regalo? Que le guste y a poder ser barato...

Después de pensarlo unos días, una idea empezó a coger forma en mi cabeza. La casa está llena de bebida de todo tipo (aunque sobre todo de vino) y hablando un día me dijo que conocía el Moscatel Ochoa, el Moscato...¡Vamos, que casi me da a mí una lección de bebida navarra...! Pero al preguntarle si conocía el pacharán negó con la cabeza. Le intenté explicar (como buenamente pude) qué era y el sabor, pero el "pobrecito" no se aclaró.

Ya tenía decidido entonces el regalo, pero ¿cómo lo consigo? Aquí, que seguro que no han escuchado hablar nunca de pacharán. Mi primera reacción fue mirar en internet. "Seguro que puedo encontrar algun sitio que me lo envíen hasta casa" Pensé. Pero no lo encontré (no sé si por falta de habilidad cibernética o porque realmente no hay empresas que distribuyan pacharán en Alemania). Entonces recordé que mi tándem me habló de una tienda española llevada por portugueses (WTF?) en Berlín. Encontrar esto fue más fácil, así que con el S-Bahn me planté allí en un momentito. Una vez bajas del metro es muy sencillo encontrar la tienda debido a su "discreto" cartel.



Una vez encontrado intenté centrarme en mi misión: Comprar pacharán, pero la curiosidad pudo más que la misión.

La verdad que la tienda me decepcionó. Yo, que iba con la idea de que los recuerdos, los olores y las marcas conocidas me hiciesen casi llorar. Yo, que creía que ahí estaría esperándome el Colacao, los Rufinos y los meones (sí, esas gominolas rojas de un muñequito que mea). Y no. Pero ¿qué esperabas? si la tienda la llevan portugueses.
La tienda olía muy bien. A jamoncito, a queso curado y aceitunas. Tenía todo tipo de bebidas, y bastantes conservas. Pero, para los tiempos de globalización en los que estamos (en los que en cualquier super puedes encontrar ya de todo), me faltó un poco de esas pequeñas cositas que te hacen añorar más la tierra (vamos ¡que quería unos Rufinos!). Porque si Berlín tiene algo son supermercados, y ¡turcos! que, por raro que nos suene al principio, tienen una alimentación mucho más parecida a la nuestra, más mediterránea. En los turcos siempre encontraremos esas cosas que, a veces, son más difíciles encontrar en un supermercado alemán, como son los botes de legumbres, el (buen) pescado y las aceitunas.

Por eso digo que, para ser una tienda especializada española, le faltaban muchas cosas. Aunque bueno, no me quejo, ya que pacharán tenían (casi a doblón, pero tenían) . Y eso sí que no lo encuentras ni en un super ni en un turco.

8 de abril de 2011

El anticapitalismo también se vende

Ayer saltó la noticia:  80 ocupantes de la famosa Kunthaus Tacheles de Berlín dejarán la famosa vivienda a cambio de un millón de euros.

Pero ¿qué es la Tacheles?  Básicamente, es un terreno situado en lo que antes era el barrio judío(hoy es el barrio Mitte), que en febrero de 1990 (2 meses antes de su demolición) fue ocupado por un colectivo de artistas internacionales que defendían el arte alternativo, y libre, en el centro de Berlín.
El edificio, gracias a un acuerdo con el ayuntamiento de Berlín, no fue finalmente destruído sino que fue alquilado por un precio simbólico a este colectivo a cambio de que estos participaran activamente y culturalmente con la ciudad de Berlín. Debido a este acuerdo, la Tacheles es hoy en día no sólo una vivienda para artistas internacionales sino también lugar de trabajo y ocio,donde podemos encontrar entre otras cosas una galería, un cine y un pub (el Zapata).


Pero los días de lucha por un lugar menos capitalista y más artistico parecen haber llegado a su fin, y lo hacen de la forma más patética e incoherente posible. Vendiéndose. Vendiéndose caro, sí, pero vendiéndose. Y yo me pregunto, dónde quedan ahora esas ideas del arte sin fronteras, del arte sin dinero y sobretodo, dónde se ha escondido ahora esa negación al capitalismo. "Antes los artistas de la Tacheles buscaban espacios de libertad, y en la situación actual, el dinero significa libertad" afirma uno de los artistas del Gruppe Tacheles para el periódico el país. Me río yo de la libertad, y de sus valores, cuando el que habla sobre ella acaba de vender los ideales que han sustentado su vida al mejor postor. Pero hay que felicitarles porque, sin duda, han hecho el mejor negocio de su vida: Han conseguido vender por 1 millón de euros algo que nunca les perteneció.


Sin embargo, todavía hay una pequeña esperanza para  la Kunthaus Tacheles. Un pequeño grupo de artistas, el llamado Tacheles EV, confirma que ellos seguirán con el arte y la okupación recuperando la idea inicial del movimiento Tacheles, al mismo tiempo que piden al Estado de Berlín que "esté a la altura" y proteja el proyecto.

Y yo, desde mi sincera opinión, también lo espero. Porque Berlín sin artistas (la mayoría sin futuro), alternativismo y esa lucha entre capitalismo y libertad, no sería Berlín.

22 de febrero de 2011

¿El mejor negocio en Berlín?

¿Abrir un bar chic? (sí, pero está muy visto)

¿Alquilar bicis?

¿Vender abrigos/paraguas/gorros/guantes?

¿Abrir una galería de arte?

¿Montar un Kebab delante de la discoteca de moda? (Esto daría sin duda buenos ingresos, pero tampoco es la respuesta...)

¿Una tienda de cosmética donde darte unos rayitos UVA?

¿Traficar con jamón serrano? (con la de españoles que somos aquí...yo creo que el negocio saldría adelante..)

¿Montar una tienda de moda ultra moderna? o por el contrario ¿una de ropa ultra desfasada, que de tan desfasada que es se convierte en ultramoderna? (Aunque mirándolo bien, de estas ya hay muchas)

Cualquiera de estos "negocios" podrían ser bueno...pero esto no es lo que se lleva en Berlín en estos momentos sino (atención al dato), ROBAR CARRITOS DE NIÑOS Y PONERLOS A LA VENTA EN EBAY.

Tenéis razón, legal, legal, no es (Aunque tampoco lo era lo del jamón y ahí nadie había dicho nada...).Pero parece ser que está de moda.
Hace apenas 3 semanas robaron el carrito de nuestra vecina que, como es normal, lo tenía en la entrada. Tenía candado pero no estaba atado a ningún lado, simplemente al carrito (esa fue la razón de que el nuestro se salvase de la tragedia). Y ayer, justo ayer, a otra mamá de la guardería le robaron en las mismas circustancias su carrito de los niños para la bici. Según me cuenta Birgit (mi mamá postiza aquí en Berlín), es algo muy común aquí, ya que después lo venden por ebay y se sacan un dinerito sin riesgos, ya que los carritos es algo que nadie controla.

Así que, si este nuevo negocio llega a España, olvidaos de esos ladrones estilo Ocean's Eleven  y tened cuidado con los ladrones de guante blanco de carritos ¡vigilad vuestros carritos! Yo, por el momento, vigilaré aquí el "mío" desde cerca.

20 de diciembre de 2010

Frío, nieve y mercados navideños

La nieve llega a Berlín ¡Y de qué forma!  Nieve, y más nieve. La bicicleta se queda aparcada en el patio, ya que con este frio...¡no hay quién la coja!

Eso sí, Berlín está precioso. Mercados navideños en cada esquina que desprenden olores a salchichas, crêpes y glühwein (un vino caliente con canela muy típico de estas fechas), villancicos como música de fondo y el frío como personaje principal. Simplemente perfecto (¡uy!, excepto por el frío).



Aquí me siento de nuevo como una amapola: Mirando puestecitos veo un abrigo que me gusta (y que además necesitaba), a lo que el señor me trata muy amablemente y me ayuda a probármelo. Me dice que son 99 euros y yo contesto que debo pensármelo ya que no llevo el dinero encima (cosa que no era verdad, pero me parecía mucho dinero). Amablemente (otra vez) me contesta que le diga cuánto dinero estoy dispuesta a ofrecerle. Yo, queriendo irme (ya que lo de comprar en mercadillos nunca fue lo mío) le contesto que 50 euros. Y él, haciéndose el dubitativo acepta la oferta y mete en una bolsa mi nuevo abrigo. Así me quedé yo, dando mis 50 euros sin atreverme a negarme y, a pesar de haberlo sacado a la mitad de precio, sintiéndome engañada.